domingo 28 de febrero de 2021
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ACTUALIDAD | 10-05-2016 14:34

Los Andino y el primer año de Ramoncito

"El amor es el motor de nuestra familia". Galería de fotos

La casona de la zona de Martínez volvió a cubrirse de colores, música y risas. Alegría y felicidad. La familia Andino tenía un gran motivo para celebrar y, el sábado 7 de mayo el tímido sol del otoño quiso acompañarlos en un festejo cargado de emoción y divertidos momentos que guardarán en sus corazones como uno de sus mayores tesoros. “Ramoncito”, el benjamín, el mimado, el “rey” de la casa, cumplió un año y todos se encargaron de supervisar cada uno de los detalles para que su primera fiesta de cumpleaños fuera perfecta. Bajo la batuta organizadora de Carolina Prat, la atenta mirada del papá Guillermo Andino y de las chicas, Sofía y Victoria, la cita fue fijada para las 13 horas. Aunque “Caro” comenzó desde muy temprano con los últimos preparativos.

“Ramoncito era el homenajeado y por eso fue el primero en estar listo, con un conjunto de pantalón, camisa a cuadros y suéter, todo en la gama de tonos habano. Guille, las chicas y yo también estuvimos combinados en el mismo color con conjuntos que nos compramos afuera en nuestro último viaje a Nueva York“, contó quien también se encargó de la deco estilo campestre con la que se cubrió la galería de su casa y el parque en el que se anexó una gran carpa. Butacones forrados en arpillera invitaban a los amigos a sentarse alrededor de un cálido fogón. Pasadas las 13 comenzaron a llegar los ciento veinte invitados cargando en sus manos grandes bolsas con todo tipo de juguetes, pelotas, osos de peluche y ropa. Ramoncito con gran excitación y, sin comprender demasiado aún la razón, no dejaba de sonreir y balbucear sus primeras y aún no muy claras palabras. Los tíos Ema y Alberto (hermanos del desaparecido Ramón Andino), Marisa Andino con Marcelo Velcoff y sus hijos Juan Ignacio, Salvador y Tomás, la tía Natalia, los primos y los amigos como Facundo Pastor (su abuelo y el de Guillermo eran primos), Mónica Gutiérrez, Gustavo Pose con su hija Camila, Silvina Geiger (gerente de marketing de McDonalds), Daniel Saramaga (director de Patagonia Floring) con su mujer Gaby, algunos de sus compañeros del Noticiero de América, el padrino de Ramoncito, Adrián Pianezza (su madrina, Laura Colombo, estuvo ausente con aviso, ya que se encontraba en Mónaco) fueron llegando puntualmente a la cita. El catering estuvo en manos de Eliseo Di Paolo que se encargó de hacer una paella gigante que se montó en lo que habitualmente es la piscina, en el centro del parque, sobre una plataforma de más de un metro de diámetro. El leit motiv de la fiestita, Snoopy (el simpático perrito Beagle) acompañado por sus inseparables amigos como Charly Brown, estuvo a cargo de Vero Piuma, quien también coronó la torta de vainilla y chocolate con su gran figura. Al terminar la comida comenzó el show del payaso Plim Plim con la impresionante participación del profesor Burbujas que realizó figuras mágicas gigantes dentro de las que pudieron jugar hasta algunos grandes.

“Esta celebración tuvo un significado muy especial en la que reunimos a nuestros afectos más íntimos con los amigos de la vida. Y, sin ninguna duda, la emoción fue el comodín que se repitió durante toda la tarde. Porque habíamos armado un escenario en un costado del parque pero nadie sabía para qué era. Entonces en un momento subí y cuando tomé el micrófono pensaron que iba a cantar… Sin embargo comencé a hablar de Ramón, de mi padre, de mi hijo y, coincidentemente, de quien iba a cantar, que no era otro que Palito Ortega. Lo había hecho entrar y esconderse en la habitación de huéspedes y a las 15 apareció. El fue gran amigo de mi padre y yo lo conocí siendo chico y supe heredar esa amistad. Recordé a papá y no pude evitar alguna lagrimita… Por eso fue muy emotivo. ¡Todo muy mágico! Cantó durante más de una hora y todos bailamos. Sofi, su novio Valentín y sus amigos, no lo conocían y se engancharon a bailar fascinados. Todo terminó en ovación, abrazos, lágrimas… Ramoncito tocando la guitarra a su lado y yo le regalé un pequeño muñeco con su rostro”, aseguró Guille.

“La mejor forma de hacer buenos a los niños es hacerlos felices”, dijo Oscar Wilde y, sin dudas es el camino del que no se alejan los pilares de la familia Andino que ya celebraron sus 20 años de amor y 15 de casados.

“Recién en un añito de vida es muy difícil saber qué heredó Ramoncito de cada uno de nosotros. Pero es un bebé que entrega mucho amor todos los días. Y el amor precisamente es el principal ingrediente que nos une con Caro. Nosotros entregamos amor a nuestros hijos y tenemos un diálogo permanente con ellos. Y ese amor inconmensurable deviene en este sentimiento incondicional. El amor es el motor de nuestra familia. Con Caro estamos seguros que hemos transitado otras vidas y las que vendrán también queremos que sean con el mismo amor”, confiesa Andino. Y mientras Ramoncito, con su media lengua, comienza a reclamar por su horario de comida, Guillermo vuelve a emocionarse al reflexionar y completar su respuesta: “Si hay algo en lo que Caro se destaca es en su tenacidad y siempre se lo pondero. Porque ella irremediablemente va por más. En todos los órdenes de la vida; con garra y pasión. Siempre logra su objetivo. Y Ramón es igual. Se las ingenia y consigue lo que quiere. Por mi lado; mi vieja me cuenta que cuando yo era chico iba todo el día tras la pelota y pateaba. ¡Eso me volvía loco! Y este bebé hace lo mismo. Pero, fundamentalmente, lo que queremos de nuestros hijos es que tengan la felicidad que nosotros tuvimos de nuestros viejos. Por eso les decimos todos los días que los amamos y creo que estamos bien encaminados”, coinciden Caro y Guille antes de caer rendidos por una celebración que los volvió a mostrarse más unidos que nunca. Aunque, se toman un respiro y casi como un secreto que los supera en felicidad, se atreven a hacer una gran confesión.

“Cuando terminó la fiesta, los chicos se durmieron y nos quedamos solos, abrazados volvimos a emocionarnos. Con Caro recordamos todo lo que pasamos buscando a Ramoncito y lagrimeamos un poquito. Hoy verlo dar sus primeros pasos, inquieto, sonriente, feliz… Ver a Vicky cómo lo cuida. Sentimos que es el amor multiplicado por tres, por nuestros tres hijos. Y eso nos conmueve. Por eso, aunque aún no lo charlamos con Caro, me gustaría buscar otro hijo. Claro que tengo que convencerla primero —asegura sin poder evitar una gran carcajada—. Los hijos te cambian la vida y es maravilloso compartir todo con ellos y a través de ellos poder visualizar el futuro”, concluye mientras aún en sus claros ojos alguna lágrima lucha por ser contenida.

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