Atreverse al riesgo. Ser capaz de cambiar las reglas y romper los códigos que inculca la sociedad con respecto a la pareja tradicional, es uno de los puntos de inflexión de esta obra escrita por Juan Vera & Daniel Cúparo, basada en la película “Dos más Dos ”, estrenada en el 2012 con Adrián Suar, Julieta Díaz, Carla Peterson y Juan Minujin, donde el intercambio sexual de los vínculos nos enfrenta a los miedos, las dudas, las fantasías y el deseo de potenciar la intimidad a través – y con – el otro/a. Pero la pregunta que plantea esta comedia – donde la risa por lo disparatado se torna nerviosa y oscura– es que sucede con el después.
¿Cómo se sostiene un matrimonio conservador que se acostó con sus mejores amigos? ¿El desgaste de 16 o 17 años de casados (la duda la plantea el protagonista, no quien escribe) se recupera abriendo la pareja y dejando que los fantasmas sexuales fluyan y se compartan? Aquí es donde su director, Marcos Carnevale; un mago de la expresión artística y de una profunda sensibilidad para abordar temas cotidianos, simples o conflictivos, trabaja cada una de las escenas aportándole veracidad y un ritmo que se eleva a medida que el fuego crece en cada uno de los personajes. Fernán Mirás acapara los aplausos y la atención de un público que se identifica.
Su trabajo es sincero y no tiene fisuras; atraviesa todo tipo de sentimientos, y en todos, la credibilidad es auténtica. Inquietante y siempre en línea con el mandato de su rol, Eleonora Wexler se expone físicamente – y en todo sentido- a vulnerables contradicciones que la perturban y la excitan .
Quiere pero no puede. Puede pero teme. Este “mix” de sentimientos la ubica en el podio de la actuación. Sabe controlar los límites y atravesarlos con mesura. Todo lo contrario a lo que le sucede en escena a Julieta Zylberberg quien realmente exuda desparpajo y excentricidad. La desmesura es lo que la invade. Puede y quiere. Quiere y más. Es graciosa, tiene oficio y lo expone y lo explota. Luciano Caceres, juega a ser el macho Alfa: sexy, provocador, propone sexo libre y no se rinde a sus zonas más ardientes. Su humor es menos procaz pero efectivo. Sabe jugar al absurdo y sortear laberintos emocionales.
El diseño de escenografía de Jorge Ferrari tiene la simpleza que permite que los cuatro protagonistas se desplacen con soltura y la iluminación de Gonzalo Córdova propone una paleta de colores que alimenta la acción y los tiempos de las parejas en conflicto. “Dos Mas Dos” es una obra simple pero no por su simpleza una obra menor. Hay excelentes actores, mantiene el rítmo preciso de la exquisita comedia y se juega por un tema tan controvertido como apasionante: ser swinger, vivir en plena libertad sexual entendiendo que sólo se permiten múltiplos de dos, hasta diez, bajo un mismo techo, pero eso sí, hay algo en lo prohibido que está prohibido: enamorarse.
¿Se logrará superar este obstáculo? ¿Se puede separar el sexo del amor-? ¿Deja de existir la infidelidad si la infidelidad es autorizada? Preguntas que tienen respuestas en este cuarteto donde lo preestablecido se derrumba para ser fiel a los principios de la infidelidad consensuada.
Por Héctor Maugeri
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