Alejandra Gómez, ¿cómo fueron los inicios en tu profesión?
Mi vínculo con la arquitectura comenzó en la escuela técnica, donde me recibí de Maestra Mayor de Obras. Me atraían el dibujo y, especialmente, la obra: nunca me imaginé como una arquitecta de oficina.
Mis primeros trabajos fueron para familias que invertían sus ahorros en mejorar o construir una casa modesta. Allí comprendí que detrás de cada proyecto hay esfuerzo, expectativas, recuerdos y una forma particular de imaginar la vida.

¿Qué tipo de proyectos acompañás desde DEARQ y cuál es tu manera de abordarlos?
DEARQ, nombre que nace de unir diseño emocional y arquitectura, aborda transformaciones de espacios residenciales, profesionales e institucionales, desde asesorías hasta proyectos integrales. Antes de proponer, analizo cómo las personas usan y perciben el entorno: rutinas, perfil sensorial, iluminación, acústica, color, materiales, circulación y vínculo con la naturaleza.
La neuroarquitectura integra aportes de las neurociencias para comprender la relación entre ambiente, percepción y bienestar. Ordeno el proceso con SENSE® —Sentir, Explorar, Narrar, Sintetizar y Entregar—, metodología creada por Vanina Salinas, fundadora de CON NEUROARQ, que convierte la información en criterios de diseño.
¿Cómo proyectás a DEARQ de cara al futuro?
Quiero consolidar DEARQ como un estudio interdisciplinario que acompañe cambios vitales, con especialistas en iluminación, mobiliario y textiles, sin perder la cercanía.
También quiero publicar mis cuadernos y guías como herramientas accesibles para comprender qué nos está pidiendo un espacio.
¿Cuál es el diferencial de tu propuesta en el rubro?
Mi diferencial está en escuchar antes de diseñar. No comienzo por un estilo ni espero que la persona se adapte: busco comprender cómo vive, qué percibe, qué recuerdos conserva y qué etapa atraviesa.
En mi mirada convergen la formación técnica, los años de obra, la neuroarquitectura y mi experiencia. Diseñar con conciencia es unir evidencia científica, sensibilidad y realidad para traducir necesidades en decisiones espaciales concretas.
Si pudieras volver al comienzo de tu recorrido, ¿qué consejo le darías a aquella joven que empezaba a construir su camino?
Confiaría antes en mi sensibilidad, sin relegar la técnica. Durante mucho tiempo creí que lo pragmático era lo más valioso; la neuroarquitectura me mostró que ciencia y sensibilidad se potencian. Le diría a aquella joven que puede construir una mirada profesional integrando ambas.
Datos de contacto:
Instagram: @estudio.dearq
Web: www.dearqalegomez.com
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