Cecilia, ¿qué fue lo que te llevó a especializarte en la salud digestiva y la nutrición funcional?
Mis comienzos en la nutrición están marcados por mi propia historia. Durante años conviví con problemas digestivos, buscando respuestas en distintos tratamientos médicos que solo me daban alivio momentáneo o directamente no funcionaban. Esa frustración despertó en mí la necesidad de comprender qué había detrás de esos síntomas.
Con el tiempo, esa búsqueda personal coincidió con lo que empecé a observar cada vez más en el consultorio: mujeres que consultaban por hinchazón abdominal, asociada a problemas digestivos como colon irritable, SIBO, IMO, constipación u otros. Al investigar más a fondo, entendí que muchos de estos cuadros estaban relacionados con procesos de inflamación en el organismo. Así nació mi interés por mirar la salud de manera integral y elegir la nutrición funcional como mi forma de acompañar.
¿Qué problema detectaste en las mujeres que llegan a tu consulta?
Muchas llegan después de haber probado de todo: comen saludable, hacen ejercicio, se cuidan. En teoría, hacen todo bien, pero siguen sintiéndose inflamadas, cansadas o cada vez toleran menos alimentos. Eso genera mucha confusión, porque no entienden por qué, a pesar de cuidarse tanto, siguen sintiéndose mal. Muchas terminan en una restricción constante, eliminando cada vez más alimentos, cuando restringir sin entender qué está pasando tampoco es la solución.
Para mí, uno de los grandes problemas es que hemos normalizado vivir con síntomas como distensión abdominal y cansancio constante, en lugar de detenernos a escucharlos y comprender qué nos están queriendo decir.

¿Cómo es tu enfoque a la hora de acompañar a una paciente?
Mi forma de trabajar va más allá de indicar qué comer y qué evitar. Primero busco comprender la historia de cada mujer: sus síntomas, su alimentación, sus hábitos y su contexto.
A partir de ahí, trabajamos en un proceso progresivo. La idea no es vivir restringiendo, sino usar la alimentación como herramienta para disminuir la inflamación, favorecer una mejor función digestiva y recuperar progresivamente la tolerancia a distintos alimentos. Por eso desarrollé mi programa Desinflamarte, pensado como un proceso y no como una dieta más.
¿Qué le dirías a una mujer que lleva años sintiéndose inflamada y cansada?
Le diría que no tiene que acostumbrarse a sentirse así. Muchas veces el cuerpo intenta comunicar que algo necesita ser revisado. El primer paso es dejar de normalizar esos síntomas y empezar a buscar qué puede estar detrás.
Porque cuando dejamos de luchar contra el cuerpo y empezamos a escucharlo, la alimentación puede convertirse en una herramienta para recuperar bienestar y no en otra fuente de frustración.
Lic. Cecilia Murua - M.P 3589
Cel: 351-2321052
instagram: nutri.digestiva.ceci
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