A partir de los 45 o 50 años, muchas personas comienzan a notar que su visión ya no responde como antes. Leer se vuelve incómodo, el celular exige más esfuerzo y los anteojos pasan a ocupar cada vez más espacio en la vida cotidiana. Es la presbicia, un cambio natural del ojo que durante mucho tiempo se aceptó como inevitable.

El origen del problema está en el cristalino, la lente natural del ojo, que con los años pierde flexibilidad y ya no logra enfocar de cerca con la misma facilidad. Durante décadas, la única solución fue adaptarse a distintos tipos de anteojos. Hoy, la cirugía ofrece una alternativa eficaz, aunque no todas las cirugías de presbicia son iguales.
La llamada cirugía premium de la presbicia se diferencia porque no se limita al momento quirúrgico. Es un proceso integral, cuidadosamente planificado, que comienza mucho antes de entrar al quirófano. El verdadero diferencial está en el método con el que se evalúa y se prepara el ojo, y en cómo se toman decisiones personalizadas para cada paciente.
Uno de los pilares de este enfoque es la evaluación exhaustiva de la superficie ocular, una etapa que suele pasarse por alto, pero que resulta clave para el resultado visual final. La superficie ocular —córnea, párpados y película lagrimal— es la primera estructura por donde ingresa la luz. Si no está en buenas condiciones, la visión pierde calidad, incluso cuando la cirugía ha sido técnicamente correcta.
Por eso, integrar el estudio y el tratamiento de la superficie ocular como un paso más del método quirúrgico no es un detalle menor. Tratar el ojo seco, optimizar la calidad de la lágrima y estabilizar la superficie antes de operar permite lograr una visión más nítida, confortable y estable en el tiempo.
En este tipo de cirugía, el cristalino se reemplaza por una lente intraocular de alta tecnología, seleccionada según las necesidades visuales, el estilo de vida y las expectativas de cada persona. Pero esa elección solo alcanza su verdadero potencial cuando el ojo está correctamente preparado.
El concepto “premium” no habla de lujo, sino de cuidado, precisión y respeto por cada etapa del proceso. Las personas no buscan solo dejar los anteojos; buscan volver a disfrutar de la lectura, de una pantalla, de un rostro, de los pequeños detalles cotidianos sin esfuerzo ni molestias.
La presbicia forma parte de la vida. Pero hoy, la manera de atravesarla puede ser distinta. Cuando la cirugía se apoya en un método integral y humano, ver bien deja de ser solo un resultado visual y se transforma en una forma de seguir viviendo con claridad, autonomía y confianza.
@drluisnietosilva
@verlavida.spa
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