La codificación está vinculada con la capacidad atencional típica del proceso de aprendizaje y a su vez con el área visual y auditiva (neuroanatómica). El almacenamiento analiza la información según los estímulos integrándose en un área llamada hipocampo y parte de la corteza. La evocación es cuando recuperamos esa información, muy vinculada con la corteza prefrontal (CPF).
Por lo tanto, el hipocampo, llamado así por su parecido con un caballito de mar, está formado por dos estructuras ubicadas en el sistema límbico. Participa en los procesos relacionados con la memoria y en la regulación de los estados emocionales.
¿Cómo se forman los recuerdos?
Cada vez que aprendemos algo, las neuronas se conectan entre sí. A este proceso se le llama plasticidad cerebral. Es como si hicieras un camino sobre el pasto. Cuantas más veces pasas por ahí (mientras más repites o estudias algo), más marcado queda el camino.
¿Hay un solo tipo de memoria?
En realidad, hay varios tipos de memoria. Entre ellas encontramos: la memoria sensorial o inmediata que retiene información fugaz del entorno a través de los sentidos(dura unos milisegundos). La memoria a corto plazo o de trabajo que permite mantener activa la información actual que hace a la resolución de una situación, por ejemplo, recordar una clave de cajero. Luego tenemos la memoria a largo plazo (MLP) es la capacidad para retener la información durante períodos más prolongados de tiempo o de manera permanente.
Dentro de la memoria a largo plazo, distinguimos la memoria IMPLICITA Y EXPLICITA. La memoria implícita (inconsciente) está relacionada con actividades de hábitos motores y habilidades como andar en bicicleta. La memoria explícita es consciente y está relacionada con datos, hechos y vivencias.

¿Qué recordamos con mayor facilidad?
Lo que nos causa gran impresión, lo que es significativo para nuestra vida, lo que está a favor de nuestros paradigmas y lo que nos conecta emocionalmente.
¿Qué podemos hacer para maximizar nuestra Memoria?
Hay varios métodos para entrenarla y maximizarla:
-Entrenar tu cerebro: como si fuera un músculo por medio de palabras cruzadas, sudokus, sopas de letras, aprender un nuevo idioma, realizar una ocupación voluntaria.
-Realizar ejercicio físico: la actividad física estimula el flujo de sangre al cerebro y mejora nuestra memoria. Según estudios, practicar deportes aeróbicos como caminar, correr, andar en bicicleta aumenta el tamaño del hipocampo.
-Dormir bien: el buen descanso es esencial para la consolidación de nuestros recuerdos, La mayoría de las personas necesitan dormir un promedio de ocho horas y los adolescentes nueve horas. Por la noche hay una “limpieza neuronal”, los eventos del día se consolidan y pasan a la memoria a largo plazo.
-Tener una vida social activa: interactuar con nuestros amigos y familiares ayuda a mejorar nuestro ánimo y alejar posibles enfermedades como la depresión o el estrés, factores relacionados con la pérdida de memoria.
-Usar técnicas de Asociación: una técnica muy efectiva es que si queremos recordar un nombre o un número determinado asociarlo a algo ya conocido por nosotros, como por ejemplo el nombre de alguien con el nombre de un familiar o amigo.
¡Con estas técnicas tanto tu cerebro como tu memoria mejorarán a diario!
María Isabel Navas Anthonioz
Profesora y Neuropsicoeducadora
IG: neurociencias_marianavas
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