jueves 15 de enero del 2026

Crianza, aburrimiento y tiempo libre: ¿Qué hacer o no hacer con los hijos en verano?

Los meses de receso escolar suelen traer consigo una escena que se repite en muchas casas: menos rutinas, más tiempo libre y una frase que resuena en los niños y niñas: “Me aburro”. Antes esto, la respuesta adulta muchas veces es inmediata: llenar ese vacío con actividades, pantallas, propuestas constantes con tal de acallar la demanda de entretenimiento y atención de los niños hacia los adultos responsables. Pero ¿qué lugar tiene el aburrimiento en la infancia? Galería de fotosGalería de fotos

Crianza, aburrimiento y tiempo libre: ¿Qué hacer o no hacer con los hijos en verano?
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Desde el psicoanálisis, el aburrimiento no es un enemigo a combatir, sino una experiencia subjetiva que merece ser escuchada. No se trata de “no saber qué hacer”, sino de un tiempo de espera, de suspensión.

En una época marcada por el hiperestimulación, el tiempo libre suele vivirse como un problema. Sin embargo, para los niños, esos momentos sin consignas externas son una oportunidad fundamental para el juego, la fantasía y la creación. El juego surge en un espacio potencial, que no está completamente dirigido por los adultos ni totalmente librado al caos, es una actividad fundamental que crea un espacio entre lo subjetivo y lo objetivo. Cuando todo está organizado, pautado y previsto, ese espacio se reduce.

Muchas veces, lo que más incómoda no es el aburrimiento, sino el del adulto frente a ese aburrimiento. Aparece la culpa, la exigencia de “estimular”, el temor a que el niño se frustre, pero la frustración es parte constitutiva del desarrollo psíquico.

Algunas ideas paraacompañar a los niños en el verano

  • No responder de inmediato
    Cuando un niño dice “me aburro”, no siempre necesita una solución rápida.A veces, basta con escuchar y dar tiempo para que algo aparezca.
  • Evitar llenar el tiempo con pantallas automáticamente
    Las pantallas pueden ser un recurso, pero, si se usan para tapar cualquier vacío, se pierde la posibilidad de juego propio.
  • Ofrecer un marco, no una agenda
    Tener algunos materiales disponibles (hojas, lápices, juguetes simples) sin indicar qué hacer con ellos favorece la creatividad.
  • Confiar en la capacidad del niño
    Los niños pueden inventar juegos, actividades y formas de pasar el tiempo si se les da espacio para hacerlo.

Acompañar no es lo mismo que ocupar. Estar disponibles emocionalmente no implica dirigir cada momento. A veces, basta con sostener la escena, tolerar el silencio y permitir que algo emerja sin imponerlo.

Lic. en Psicología Mar Salias Duarte

MN 58838

Ig @msaliasduarte

[email protected]

 

 

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