miércoles 14 de enero del 2026
REALEZA Hoy 15:24

Así fue la visita de Máxima Zorreguieta a la Argentina: cerca de Bariloche, a las orillas del río Pichi Leufú

Entre descanso, paisaje y reencuentros, la reina eligió la Patagonia para desconectarse de la agenda oficial.

Máxima Zorreguieta
Máxima Zorreguieta | INSTAGRAM/@koninklijkhuis

En un verano argentino marcado por el silencio y la naturaleza, la reina Máxima Zorreguieta volvió a encontrar en la Patagonia un refugio íntimo donde descansar del ritmo intenso de la agenda real en Europa. La consorte de los Países Bajos eligió una vez más los paisajes cercanos a Bariloche para pasar las fiestas de fin de año junto a su familia, en un entorno alejado del foco público y rodeado de montañas, ríos y extensiones verdes.

El arribo se realizó en un vuelo privado al Aeropuerto Teniente Luis Candelaria, desde donde la familia real se trasladó directamente hacia una estancia ubicada a unos 75 kilómetros de la ciudad. Allí, en plena estepa patagónica, el paisaje se vuelve protagonista: aire puro, senderos abiertos y el murmullo constante del agua acompañando cada jornada. Para Máxima, que mantiene un fuerte lazo emocional con la Argentina, este tipo de escapadas representa un regreso simbólico a sus raíces.

Máxima Zorreguieta, Rey Guillermo, Princesa Amalia, Princesa Alexia, Princesa Ariane
Máxima Zorreguieta, Rey Guillermo, Princesa Amalia, Princesa Alexia, Princesa Ariane

Máxima Zorreguieta y el refugio patagónico lejos de la agenda real

La propiedad, conocida como Pilpilcurá, se extiende sobre miles de hectáreas y se ubica a orillas del río Pichi Leufú, uno de los cursos de agua más pintorescos de la región. Allí, la vida cotidiana se organiza al ritmo de la naturaleza: caminatas al aire libre, cabalgatas suaves y largas sobremesas frente a paisajes abiertos. La elección de este lugar no es casual: desde hace años, la familia real repite este destino como punto de descanso durante el verano austral.

Lejos de los compromisos oficiales, la reina se mostró enfocada en compartir tiempo de calidad con el rey Guillermo Alejandro y sus hijas, Amalia, Alexia y Ariane. Todo se manejó con extrema reserva, con un operativo de seguridad discreto y sin exposiciones públicas, respetando el espíritu privado que caracteriza estas visitas al sur argentino.

Estancia Pilpilcurá
Estancia Pilpilcurá a orillas del río Pichi Leufú

El regreso de Máxima Zorreguieta y el valor del reencuentro familiar

Durante parte de la estadía, trascendió que también estuvo presente María del Carmen Cerruti, madre de Máxima, lo que reforzó el perfil familiar y emocional del viaje. Este reencuentro, lejos de los flashes, tuvo un tono cálido y doméstico, muy distinto al protocolo que suele rodear a la reina en Europa. Para los habitantes de la zona, la presencia de la familia real fue comentada con respeto y curiosidad, aunque sin alterar la rutina habitual del verano patagónico.

Entre tardes a la vera del río, caminatas por el campo y noches de conversación bajo cielos despejados, la visita de Máxima se convirtió en una postal de calma y reconexión. Un paréntesis necesario antes de retomar su agenda institucional, que la llevará nuevamente a compromisos diplomáticos, sociales y económicos en los Países Bajos.

 

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