martes 21 de mayo del 2024

Educar sin etiquetas

Efectos del confinamiento en niñas, niños y adolescentes- Diagnósticos precoces. LIC. VANESA VIDEIRA (Psicóloga UBA). Galería de fotosGalería de fotos

CREDITO CARAS

Hace tres años nadie sabía en qué lugar nos encontraríamos, fantaseábamos con que habíamos aprendido, que la sociedad total había cambiado, que entendimos que no somos solos, que no podemos sin el otro.

Recuerdo que, en el 2020, tenía muchas consultas y preocupaciones transmitidas por los padres, donde el mayor interés se centraba en las consecuencias, del confinamiento en los niños y adolescentes.

Hoy me atrevo a pensar en una respuesta.

Lo que sabemos es que la pandemia, vino a resaltar lo mejor y peor de nuestra especie.

Pensamos que lo que atravesamos fue lo más difícil, pero estábamos equivocados, ya que actualmente estamos atravesando los efectos de la misma, y la peor catástrofe que es desmentirla.

En la clínica nos encontramos con niñas y niños, con retrasos en la adquisición del lenguaje, problemas en la apropiación de su cuerpo, falta de límites con el otro, dificultades para relacionarse, exacerbación de conductas disruptivas e impulsivas, baja tolerancia a la frustración, mayor irritabilidad, un notable aumento a la adicción a las pantallas desde muy temprana edad.

En los adolescentes, se repiten cuadros de abulia, depresiones y mucha angustia. En esta etapa de la vida, es habitual transitar el duelo, por la familia idealizada y la que tenemos, pero en esta situación se encontraron, con un miedo real de perder a quienes sostienen. Por lo cual, no pudieron exteriorizar sus impulsos hostiles para afuera, y lo hicieron con ellos mismos, aumentaron las lesiones en los cuerpos marcas del dolor y del sufrimiento, como también consumos tóxicos, trastornos de alimentación e intentos de suicidio.

Con este escenario comenzamos un nuevo año escolar, con muchas expectativas de volver a la realidad, ¿pienso…a qué realidad? ¿a dónde queremos volver?

Se observa a padres, profesionales y docentes, observando a estos niños como antes, con las mismas exigencias y aspiraciones, haciendo un “como si” no hubiesen atravesado momentos de extrema angustia.

Esto lleva a seguir con las mismas exigencias curriculares, sin variaciones de año a año, intentando cumplir contenidos, sin tener en cuenta las situaciones particulares de los alumnos.

 

 

 

Cada vez llegan con mayor frecuencia, niños derivados por las escuelas, a causa de los problemas de aprendizajes y/o comportamiento. Lo más llamativo es que en la derivación, ya se deja, como constancia una sugerencia diagnóstica.

En los primeros meses del año, llegaron masivamente consultas por presuntos diagnósticos de autismo, y también comportamientos de hiperactividad, docentes y padres muy preocupados, pidiendo un nombre y etiqueta, al malestar que genera un alumno disruptivo o que no se adapta.

En muchos casos, las pruebas y test aplicados, coincide con lo esperado para las edades y se infiere que quizás sea una reacción de los niños a los conflictos con su entorno o respuestas esperadas en el periodo de adaptación.

Cuando esto ocurre, en general, las escuelas y profesionales, siguen insistiendo en realizar más exámenes que confirmen la existencia de un problema individual, para luego disponer de un certificado de discapacidad y el tratamiento adecuado.

Determinar un diagnóstico o clasificación arbitraria y rápidamente, muchas veces rotula al sujeto que se está formando.

Estoy convencida que el diagnóstico precoz, es una herramienta fundamental en el desarrollo de los niños, también me manifiesto en contra de la patologización y medicalización, ya que hay niños y adolescentes que necesitan tiempos personales, no diagnósticos, ni etiquetas que los congelen.

Es importante evaluar el caso singular, acudir siempre a los profesionales adecuados, no apresurar los procesos.

Los diagnósticos deberían funcionar como brújulas orientadoras, teniendo en cuenta que cada sujeto está en constitución y que seguirá modificándose, en la medida que todos   los profesionales, escuela y padres trabajen para mejorar las condiciones.

La LIC. GISELA UNTOIGLICH,( Doctora en Psicología de la UBA), utiliza el término que “En las infancias los diagnósticos se escriben en lápiz”, haciendo referencia a lo que debería pasar con los profesionales de salud mental, en los primeros años, utilizar un lápiz, para las primeras hipótesis diagnosticas necesarias en el proceso de cura, pero que nunca deberían suponer una marca indeleble en la vida de los sujetos.

Datos de contacto:

Teléfono: 1123245486

Página web. www.licvanesavideira.com.ar

Instagram: licvanesavideira

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