En la vida he transitado por momentos buenos y difíciles y descubrí que el arte va mucho más allá de la expresión, se convierte en un espacio de meditación y presencia.
Cuando me sumerjo en el proceso creativo, el ruido desaparece y el ánimo cambia, especialmente cuando disfruto lo que hago.
Una alumna una vez me dijo “…..no sabes cómo me cambia el ánimo cuando vengo al taller, me siento feliz todo el día”…
Y es así, crear es un refugio mental.
Al pintar o dibujar te concentrás en cada trazo, en los colores, en las texturas, los sonidos de las herramientas y ese estado de presencia es casi terapéutico.
El resultado importa, claro, pero es la conexión entre la calma del presente y la satisfacción del resultado lo que hace que el arte sea tan gratificante.
En el taller insisto en que hay que manejar lo que es la paciencia, la espera, el no frustrarse durante el proceso. En cada trazo por frustrante que parezca, hay aprendizaje.
Lo bueno es aprender a tolerar la imperfección y crecer con ella.
Patricia Wojtiuk
Ig @patricia_wojtiuk_arte
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Foto
Marcela Orue
Ig @horadoradaestudio