¿Por qué elegir hilos para el rejuvenecimiento facial?
Porque permiten trabajar el envejecimiento desde un concepto diferente: no se trata solamente de agregar volumen, sino de reposicionar tejidos y modificar estratégicamente los vectores de tensión del rostro. Los hilos pueden producir un efecto mecánico inmediato y, dependiendo del material, diseño y técnica, generar además una respuesta tisular que acompaña el proceso de remodelación.
La evolución actual está en las técnicas: ya no se trata simplemente de “tirar” de la piel, sino de analizar la anatomía tridimensional del rostro y diseñar vectores personalizados para conseguir un resultado natural y armónico.
¿Qué evidencia tienen los hilos?
Existen estudios clínicos y revisiones sistemáticas que documentan mejoría del descolgamiento y del contorno facial con hilos absorbibles. Una revisión reciente de 12 estudios incluyó 818 pacientes y analizó principalmente hilos de polidioxanona y materiales basados en ácido poli-L-láctico/policaprolactona.
La evidencia también muestra que los resultados y las complicaciones dependen mucho del material, diseño del hilo, zona tratada y técnica utilizada. Por eso, la selección del paciente y el conocimiento anatómico son fundamentales.

¿Se reabsorben? ¿Qué pasa cuando se reabsorben?
Muchos de los hilos utilizados actualmente son biodegradables, como PDO, PCL o combinaciones basadas en PLA/PCL. El organismo los degrada progresivamente. Pero que el hilo se reabsorba no significa que todo desaparezca en ese momento: durante su permanencia puede producirse una respuesta tisular y remodelación alrededor del material.
El objetivo es que, después de la degradación, permanezca parte del efecto biológico y del reposicionamiento conseguido, aunque el resultado no es permanente y varía entre pacientes.
¿Es igual a un lifting?
No. Son procedimientos diferentes, con indicaciones, alcances y características distintas.
Los hilos representan una alternativa mínimamente invasiva dentro del rejuvenecimiento facial. Se colocan mediante pequeñas entradas y permiten trabajar sobre los tejidos para generar un efecto de reposicionamiento y redefinición de determinados vectores faciales, sin realizar una intervención quirúrgica convencional.
El lifting, en cambio, es un procedimiento quirúrgico que implica una intervención más amplia sobre los tejidos y requiere un proceso de recuperación propio de una cirugía.
Por eso, no considero que los hilos deban plantearse como “un lifting”, sino como una herramienta diferente dentro del abordaje del envejecimiento facial. En pacientes correctamente seleccionados pueden ofrecer una opción interesante cuando buscamos mejorar la posición de los tejidos, redefinir el contorno y preservar la expresión y naturalidad del rostro, con una intervención mucho menos invasiva.
La innovación actual está justamente en cómo utilizamos los hilos: no se trata simplemente de tensar, sino de comprender la anatomía, los vectores de tracción y la dinámica del rostro para diseñar una estrategia personalizada para cada paciente.
Dra. Magalí Chaparro
Instagram: Dra.chaparro
Teléfono:+59898293590
Mail: @medicinaesteticadramagali
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