lunes 08 de diciembre del 2025

Lic. Guadalupe Alcaide Carrascosa, psicóloga infantil y referente en crianza respetuosa

Desde Nido Salud, su centro interdisciplinario ubicado en San Juan, impulsa una mirada más consciente y empática de la crianza. Acompaña a familias en el camino de construir vínculos basados en el respeto, la conexión y la comprensión del desarrollo infantil, fortaleciendo el bienestar emocional de las infancias y de quienes las acompañan. Galería de fotosGalería de fotos

Lic. Guadalupe Alcaide Carrascosa, psicóloga infantil y referente en crianza respetuosa
Lic. Guadalupe Alcaide Carrascosa, psicóloga infantil y referente en crianza respetuosa | CONTENT LIKE
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¿Cómo nació tu interés por el trabajo con la infancia y las familias?
Desde muy joven sentí una profunda curiosidad por comprender el mundo emocional de los niños y cómo las experiencias tempranas marcan el desarrollo de toda una vida. Mi propio camino en la maternidad fue un punto de inflexión: me permitió mirar desde otro lugar, más humano y cercano, el enorme desafío que implica criar.
Entendí que acompañar a las familias no es solo brindar herramientas, sino también ofrecer un espacio de sostén, escucha y validación. Mi vocación siempre estuvo ahí, pero fue a través de la experiencia personal que cobró un sentido más profundo y vital.

¿Qué te motivó a crear Nido Salud y cuál es su propósito principal?
Nido Salud nació de un sueño: transformar la manera en que acompañamos a las familias en su camino de crianza.
El gran anhelo fue crear un espacio donde madres, padres, bebés y niños/as se sintieran escuchados, comprendidos y contenidos; un lugar donde se promoviera una mirada respetuosa hacia la infancia y un enfoque integral de la perinatalidad.
Con la convicción de que el bienestar de la familia debía abordarse de manera integral, fui convocando a profesionales de distintas disciplinas —psicología, psicopedagogía, fonoaudiología, nutrición, kinesiología del suelo pélvico y estimulación temprana— que compartieran esta misma perspectiva.
En Nido también creemos en la fuerza del encuentro. Por eso, además de las consultas individuales, ofrecemos talleres y espacios grupales que fomentan la comunidad y el acompañamiento entre familias: actividades recreativas para las infancias, yoga y gimnasia para embarazadas, y talleres destinados a quienes están gestando o criando, donde el intercambio y la empatía se vuelven parte del proceso de aprendizaje.
Más que una clínica, Nido es para mí un lugar de encuentro: un espacio vivo donde se tejen redes, se construyen vínculos saludables y se acompaña desde la prevención, el respeto y el amor.

Lic. Guadalupe Alcaide Carrascosa, psicóloga infantil y referente en crianza respetuosa

¿Cuando hablás de “crianza respetuosa”, a qué te referís concretamente?
Al principio me costó amigarme con este concepto. Me resultaba casi absurdo leer la palabra respeto junto a crianza: ¿acaso no debería ser algo implícito en todo vínculo humano?
Pero con el tiempo entendí que tenemos que hablar de crianza respetuosa precisamente porque existen formas de criar que no lo son.
Cuando hablo de crianza respetuosa me refiero a una manera de vincularnos con los niños que parte del reconocimiento de su humanidad. Entender que no están “en formación” para ser alguien, sino que ya son alguien hoy: personas con emociones, necesidades y una voz que merece ser escuchada.
Criar con respeto también implica reconocer que la relación entre adulto y niño es asimétrica: somos nosotros quienes llevamos años de ventaja en desarrollo psíquico y físico, y por lo tanto quienes debemos guiar, cuidar y contener. Pero que exista asimetría no significa que el respeto no deba ser mutuo.
Crianza respetuosa es acompañar comprendiendo las necesidades del niño y sus tiempos de desarrollo, pero también las de los adultos que crían. Porque una crianza consciente no busca perfección, sino coherencia, empatía y encuentro.

¿Por qué es importante comprender el desarrollo emocional y cerebral de los niños/as a la hora de criar?
En ocasiones medimos los comportamientos de los niños/as con la misma vara con la que evaluaríamos a un adulto. Nos olvidamos de que su cerebro está en construcción, de que están teniendo sus primeras experiencias, de que están aprendiendo.
Cuando los adultos comprendemos cómo se desarrolla el cerebro y el mundo emocional de los niños/as, todo cambia: la mirada, las expectativas y hasta la forma en que interpretamos su conducta. Así, un berrinche deja de verse como una desobediencia para entenderse como una expresión emocional; y un “mal comportamiento” se transforma en un pedido de ayuda.
Conocer las características del cerebro infantil nos invita a dejar de pedirles lo que aún no pueden dar, y a acompañarlos con más empatía, paciencia y coherencia.
Comprender el desarrollo no solo nos brinda información, sino también perspectiva: nos recuerda que la infancia no necesita adultos perfectos, sino adultos presentes, capaces de sostener, traducir lo que sienten y ofrecer seguridad emocional.
Criar desde esta comprensión es criar con conciencia: sabiendo que cada gesto y cada palabra dejan huellas en el modo en que los niños/as aprenden a sentirse en el mundo.

¿Qué mensaje te gustaría dejar a madres, padres y cuidadores que hoy están repensando su manera de criar?
Les diría que criar no es una tarea que se aprende de memoria, sino un camino que se recorre. Que no se trata de hacerlo perfecto, sino de estar presente.
Una crianza respetuosa y consciente se construye en lo cotidiano: en cómo miramos, en cómo hablamos, en cómo reparamos cuando nos equivocamos.
Criar con respeto no es no enojarse nunca, sino poder registrar qué nos pasa, poner palabras y volver al encuentro. Es elegir el vínculo una y otra vez, incluso en medio del cansancio o la incertidumbre.
Y sobre todo, recordar que criar también nos transforma. Que mientras acompañamos el crecimiento de nuestros hijos e hijas, también nosotros estamos creciendo.

 

Fotos: Elina Uliarte
Instagram: @lic.guadalupealcaide
Mail: [email protected]

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