miércoles 22 de julio del 2026

Lic. Mariela Inés Serra Mestre-Psicóloga

Infancias sin prisa “Papa necesito mi tiempo para crecer” Galería de fotosGalería de fotos

Lic. Mariela Inés Serra Mestre-Psicóloga
Lic. Mariela Inés Serra Mestre-Psicóloga | CONTENTLIKE CARAS
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Es verdad que los niños hoy crecen o los hacemos crecer más rápido?

En la infancia, el tiempo tiene otro ritmo. Las horas se estiran en juegos, en preguntas interminables, en descubrimientos que parecen pequeños pero que para un niño son enormes. Porque el niño se desarrolla aprendiendo y lo hace a través de la experiencia que requiere de un tiempo y espacio. Sin embargo, en la edad adulta ese tiempo se comprime: agendas llenas, tareas urgentes, obligaciones que no esperan. y sin darnos cuenta arrastramos a los niños a nuestro paso apresurado, quitándoles la posibilidad de crecer a su propio ritmo.

No es que los padres no lo sepan, La mayoría percibe cuando la rutina se impone sobre las necesidades biológicas y emocionales de sus hijos. El problema es que vivimos en un mundo que exige productividad, inmediatez y resultados visibles. En ese escenario, los padres sienten que no están haciendo lo suficiente y ahí exigen o adelantan los procesos de los chicos o tratan de multiplicarse para sentir que lo están haciendo bien y son “Buenos Padres”

¿Qué ocurre cuando los padres quieren acelerar el desarrollo de los niños?

El desarrollo no ocurre de forma lineal ni simultánea. Cada área o “línea del desarrollo” tiene su propio ritmo, forzarla a avanzar antes de tiempo no la acelera, sino que puede generar frustración y dificultades a largo plazo. -

Cuando los adultos quieren acelerar y los niños quieren quedarse, hay una tensión silenciosa entre dos ritmos opuestos, y esa tensión puede hacer síntoma en el niño. Los adultos, con su vida apretada y sus urgencias, suelen necesitar que los niños crezcan rápido: que caminen rápido para cargar menos peso, que hablen rápido para entenderlos mejor, que controlen esfínteres para ahorrar en pañales, que se vuelvan más autónomos para “ganar tiempo”. esto no es por maldad o desinterés, sino que vivimos en una sociedad que premia los logros, queremos resultados y no procesos…pero luego vemos niños que no toleran la espera ni la frustración.

El niño necesita mas tiempo porque su cerebro y sistema nervioso maduran progresivamente en etapas especificas que no pueden acelerarse sin afectar su bienestar y aprendizaje. Esta madurez implica   la sincronización de habilidades, la integración sensorial ( el niño necesita tiempo para procesar y organizar la información que recibe de los sentidos, para poder aprender a interactuar con el mundo de forma eficaz y segura). También se requiere tiempo para el desarrollo emocional y la autorregulación; también es fundamental para la neuro plasticidad, y que el cerebro necesita experiencias adecuadas y repetidas durante su maduración para fortalecer conexiones neuronales y consolidar aprendizajes. Forzar etapas puede llevar a aprendizajes superficiales o bloqueos. Aprender a respetar el tiempo evita en los niños el estrés.

Desde el plano psicológico ¿porque los niños necesitan más tiempo?

Psicológicamente, el tiempo es fundamental para que los niños construyan un sentido de seguridad, identidad y autoestima, se necesita el tiempo para construir la subjetividad… el YO. El desarrollo emocional no se da de una manera inmediata, sino que requiere que el niño pueda experimentar, procesar y entender sus emociones en un ambiente de contención y confianza.

Cuando los adultos respetan el tiempo del niño se le brinda un espacio para reconocer y nombrar emociones, experimentar la frustración y aprender a regularla con apoyo y sin presión, construir vínculos seguros, explorar el mundo interno y externo a través del juego y la creatividad. Hoy los niños juegan menos porque no hay tiempo para crear escenarios lúdicos o padres disponibles para estimular el juego, y esto se reemplaza por la inmediatez de la pantalla

 La prisa o presión por crecer rápido pueden generar ansiedad, inseguridad y baja tolerancia a la frustración. La inmediatez y la necesidad de tener todo bajo control provoca irritabilidad y estado de alerta. Él niño puede sentirse desorientado o no preparado para los desafíos que se le imponen. También les quitamos la oportunidad de habitar plenamente su presente, esto es lo que genera la ansiedad constante desde tan pequeños.

Respetar el tiempo psicológico es darle al niño el espacio para ser y sentirse. El “Vamos, Vamos” o “Apúrate”, detiene la posibilidad de ser más autónomos, porque la prisa de los padres refuerza “yo lo hago por vos”.

¿Qué pueden hacer los padres para acompañar la crianza en el contexto actual sin prisas?

La clave es poder encontrar pequeños refugios de calma dentro de la vida cotidiana. No se trata de eliminar responsabilidades ni de ser “padres Perfectos” sino de construir momentos en los que la infancia pueda desplegarse sin interrupciones: leer juntos, Cocinar algo en familia, observar cómo cae la lluvia…Esos espacios, aunque sean breves, son semillas que fortalecen el vínculo y la seguridad emocional de los niños.

Es muy importante ser tolerantes, estimular, pero no presionar o exigir, evitar las comparaciones inclusive entre los propios hijos. Acompañar, permitir que los chicos aprendan desde lo mas simple a lo más complejo, aceptar la equivocación. Evitar la multitarea en los momentos que comparten con sus hijos, por ejemplo, jugar y mirar el celular…

No hay recetas mágicas, pero si los padres acompañan con paciencia y presencia, disponibilidad y sensibilidad los niños encontraran un lugar seguro y recursos para poder estructurar los cimientos de un  psiquismo sano, que es la base de la Salud Mental. Infancias plenas y acompañadas garantizan un adulto con bienestar.

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