lunes 18 de mayo del 2026

“No lo tengas tanto a upa”: comentarios que hacen que dudemos de nuestro instinto

“Lo vas a malcriar”, “dejalo un rato”, “se está malacostumbrando a los brazos”. Pocas frases se repiten tanto alrededor de una madre reciente como aquellas que cuestionan la forma de criar a su bebé. Pero, ¿y si ese impulso de alzarlo no fuera un error, sino exactamente lo que necesita? Galería de fotosGalería de fotos

“No lo tengas tanto a upa”: comentarios que hacen que dudemos de nuestro instinto
“No lo tengas tanto a upa”: comentarios que hacen que dudemos de nuestro instinto | CONTENTLIKE
CONTENTLIKE

En el consultorio escucho madres que llegan agotadas, inseguras y llenas de dudas por algo tan natural como tener a su bebé en brazos. Muchas sienten culpa por responder rápido al llanto, por dormirlos sobre el pecho o por pasar gran parte del día sosteniéndolos, como si el contacto fuera un exceso y no una necesidad básica.

Sin embargo, un recién nacido no entiende de independencia, caprichos ni manipulación. Entiende de olor, calor, voz, latidos y presencia. Necesita contacto para regularse, sentirse seguro y adaptarse a un mundo completamente nuevo. El cuerpo de quien cuida —madre, padre o cuidador— funciona como refugio emocional.

Y, aun así, la sociedad sigue señalando a quienes deciden sostener en brazos.

Detrás de muchos comentarios aparentemente inofensivos hay algo mucho más profundo: la idea de que un bebé apegado a su cuidador/a será un problema. Entonces aparecen frases que terminan haciendo daño: “Te manipula”, “lo malcriás demasiado”, “después no te va a soltar más”. Y, poco a poco, muchas mujeres empiezan a desconfiar de sus decisiones como madres.

Muchas veces, ese instinto aparece antes que cualquier consejo. La mayoría de las madres no alzan a sus bebés porque alguien se los enseñó. Lo hacen porque sienten que necesitan cercanía, calma y protección. Y siempre tiene sentido.

El contacto temprano no solo fortalece el vínculo emocional: también ayuda al bebé a sentirse contenido y acompañado mientras su sistema nervioso madura. Un bebé que busca brazos no está manipulando. Está buscando seguridad.

Quizás necesitamos dejar de pedirles a las madres que se separen de sus hijos. Hay que empezar a acompañarlas más, cuestionarlas menos y confiar en ese vínculo que empieza a construirse.

Porque detrás de un bebé en brazos no hay una madre “malacostumbrando”. Hay una madre intentando responder con amor a lo que su hijo necesita.

Y tal vez, después de tanta opinión externa, muchas necesitan hablarse a sí mismas para decirse: “Mi instinto tenía sentido. No estoy haciendo nada mal”.

Dra. Ana Paula Esquenazi
 Médica y puericultora
 Instagram: @doc.anapaula

 

Galería de imágenes
EN ESTA NOTA