Nunca pensé que iba a estar ahí.
Ni en la Feria del Libro de Guadalajara, ni en una alfombra roja, ni firmando mi propio libro.
No porque no lo deseara, sino porque durante mucho tiempo creí que esa vida no era para mí.
Quenumá es mi lugar en el mundo.
Ahí aprendí lo que es la familia, la unión, la cercanía real.
Un lugar donde los vecinos te cuidan como si fueras parte de su propia casa.
Pero también es un lugar donde, si querés algo distinto, tenés que irte.
Yo hice lo que había que hacer.
Estudié, trabajé, formé una familia.
A los 30 años tenía una vida que, desde afuera, era la correcta.
Pero no era la mía.
El quiebre no fue una tragedia visible.
Fue darme cuenta de algo más profundo: estaba siendo incrongruente entre lo que deseaba y lo que hacia a diario, vivia en automatico.
Y sostener eso, en silencio, también rompe.
Hubo duelos no resueltos, momentos de depresión, pérdidas que me marcaron —como la de mi papá— y situaciones que te cambian para siempre, como ver a tus hijos atravesar enfermedades que no dependen de vos.
Pero no me quedé ahí.
Porque entendí algo que hoy sostengo con claridad:
las limitaciones más grandes no están en el lugar de donde venimos, sino en lo que creemos que podemos hacer con eso.
Ese camino me llevó a escribir Desde la herida hacia la identidad, un libro que ya presenté el pasado 29 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la más importante de habla hispana.
Un momento que alguna vez hubiera sentido imposible.
Hoy ese recorrido continúa: participando de la Gala de Caras este 27 de abril, y encontrándome con quienes quieran acercarse el 8 de mayo a las 16 hs en la Feria del Libro de Buenos Aires, en el stand de Autores Argentinos, para firmar ejemplares y compartir este proceso.
Nada de esto fue casualidad.
Fue trabajo, constancia y la decisión de dejar de vivir en automático.
Soy madre de dos hermosos hijos, sostengo mi casa, trabajo todos los días con compromiso real con las personas que acompaño.
Me equivoco, me canso, dudo.
Pero sigo.
Porque cuando algo tiene que ver con tu identidad, no es negociable.
En ese proceso fui construyendo una forma distinta de entender lo que nos pasa.
De integrar el cuerpo, la emoción y la historia.
Todavía no todos la conocen… pero está en camino.
Si estás leyendo esto y sentís que tu vida no te representa, no es tarde.
No importa de dónde venís.
Importa lo que elegís hacer con eso.
Porque la vida que querés no está en otro lugar.
Está del otro lado de la decisión que venís postergando.
Por Yesica Montes
Psiconeuroinmunoendocrinóloga – Eje Neuroregulación™ – Creadora del Método Eje
@yesicamontesconscienciaplena
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