¡Y sí!, aunque parezca extraño, todas las personas tenemos una inusitada capacidad de transformación, de cambio, de mutación y de reconstrucción constante. Pero ojo, solo pueden activar ese superpoder quienes se animan a mirar hacia adentro, a empezar un camino de introspección y a soltar viejas ataduras para reencontrarse desde una nueva versión.
Quienes acompañamos a otros por el camino del cambio y el crecimiento personal sabemos que este superpoder está esperando a ser descubierto por cada uno de ustedes.
Los cambios son necesarios en nuestra vida, es más… la vida es cambio constante y movimiento incesante. Aquí radica la trampa: podés resistirte y luchar contra ese cambio o tomar otra opción, que es enfrentar los nuevos desafíos, oportunidades y, por qué no… riesgos que te presenta la vida.
Quienes eligen tomar la primera opción, eligen vivir desde la zona de confort. No quieren o no pueden tomar ese camino y muchas veces es más cómodo, ¿pero a qué costo?
En cambio, están aquellos que se arriesgan, que toman la segunda opción, las personas que llamo “valientes selectivos”, porque saben que no será un camino fácil, conllevará miedos, incertidumbre y hasta ansiedad por momentos. Estos valientes selectivos no se aventuran a enfrentar los nuevos desafíos sin armaduras, lo hacen con herramientas internas que muchas veces tienen y otras no, pero que se animan a adentrarse en las profundidades de su mente para buscarlas.
En este camino de valentía, los psicólogos estamos para acompañarlos a encontrar esas herramientas y sostenerlos en el proceso de continuar cuando duden de sí mismos o se sientan agotados.
Y aquí radica la clave: tomar riesgos y permitirse aceptar los cambios de la vida implica iniciar un trabajo interno que conlleva soltar una parte de nuestro Yo para reconstruirnos desde otro lugar.
En términos literales, la reconstrucción es el acto de construir de nuevo algo que ha sido dañado o demolido, pero no implica eliminar todo aquello que nos pasó o sucedió, sino tomar esos cimientos para comenzar a pensar sobre lo sucedido y usarlo como base para construir nuestra nueva y transformada versión.
La reconstrucción emocional es un proceso paulatino que nos permite reinterpretar y reconfigurar experiencias pasadas o esquemas mentales con nueva información. A medida que identificamos y tomamos conciencia, nos vamos autoconociendo. Toda reconstrucción emocional implica hacer cambios internos y externos, lo que posibilita desarrollar una identidad más saludable y resiliente para lograr bienestar y crecimiento personal.
Para esto no hay recetas mágicas, sino que depende en gran medida de nosotros mismos y de las decisiones que tomamos, aunque siempre podemos solicitar ayuda profesional para dar forma a esta reconstrucción emocional.
María Gisela Constantino-
Lic. En Psicología M-P- 7899
Atención presencial y Online
Tel: 3584207349
@giselaconstantino
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