lunes 19 de enero del 2026

Verano, cuerpo y redes: cuando la mirada ajena nos roba el disfrute

El verano expone el cuerpo y también nuestras inseguridades. En un contexto atravesado por redes sociales, comparaciones y estereotipos, muchas personas dejan de disfrutar momentos valiosos por sentirse incómodas con su imagen corporal.

Verano, cuerpo y redes: cuando la mirada ajena nos roba el disfrute
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El verano llega con encuentros, pileta, playa, fotos grupales y cuerpos más visibles. Pero también trae comparaciones, miradas ajenas y un diálogo interno muchas veces cruel. En redes sociales, los cuerpos “ideales” se repiten como si fueran la norma, generando la sensación de que hay una sola forma válida de habitar el propio cuerpo.

Desde la terapia cognitivo conductual observamos con frecuencia cómo estas comparaciones impactan en la autoestima. Pensamientos automáticos como “no me veo bien”, “todos están mejor que yo” o “debería taparme” aparecen sin filtro y condicionan nuestras emociones y conductas. El resultado suele ser el mismo: dejamos de disfrutar. Nos escondemos en la ropa, evitamos fotos, nos retraemos de planes que podrían ser placenteros.

El problema no es el cuerpo, sino la forma en la que aprendimos a mirarlo. Vivimos en una cultura que valora más la apariencia que el bienestar, y las redes sociales refuerzan constantemente esa idea. Sin darnos cuenta, empezamos a medir nuestro valor personal en función de un estereotipo inalcanzable.

El cuerpo no es un objeto para ser evaluado, es el vehículo que nos permite vivir experiencias. Abrazar, nadar, reír, caminar, compartir. Cuando el foco está puesto solo en cómo nos vemos, perdemos de vista todo lo que el cuerpo hace por nosotros.

Verano, cuerpo y redes: cuando la mirada ajena nos roba el disfrute

Como ejercicio de reflexión, vale preguntarnos:
 ¿De qué momentos me estoy privando por cómo creo que se ve mi cuerpo?
 ¿Esta exigencia es mía o aprendida de las redes y la mirada ajena?
 Si hoy eligiera priorizar el disfrute, ¿qué haría distinto?

Trabajar el vínculo con el cuerpo implica revisar creencias, cuestionar comparaciones y aprender a hablarnos con mayor amabilidad. No se trata de “amar” el cuerpo todo el tiempo, sino de respetarlo y no castigarlo por no encajar en un molde.

Este verano, la invitación es a corrernos de la mirada ajena y volver a la experiencia. Estar presentes, disfrutar de la gente que queremos y recordar que ningún cuerpo debería ser un obstáculo para vivir momentos lindos.

Lic. Guadalupe Cumin – Psicóloga (M.N. 9882)
Instagram: @guadipsi
Reflexiones y recursos: guadipsi.substack.com

 

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