viernes 03 de febrero del 2023

“Viví en positivo”

CREDITO CARAS

Dicen que “uno enseña lo que tiene que aprender”. Yo era una persona bastante quejosa y focalizada en lo que falta, en lo que no está perfecto, no está correcto. Tenía un ojo de lince para ver las imperfecciones.

Hasta que llegó un momento en mi vida que mirar todo el tiempo el vaso medio vacío me trajo consecuencias emocionales de mucho estrés.

Cuando comencé a formarme en este camino del desarrollo personal aprendí que el modo en que interpretas lo que te está pasando influye de manera directa en cómo te sentís.

“Ves lo que hay dentro de ti”

Esta maravillosa frase se relaciona con el proceso mental de ver fuera de nosotros aquella información que decidimos negar en nuestro interior.

Todo lo que vemos es porque existe en nuestra mente y lo que existe en nuestra mente lo buscamos afuera. El problema se produce porque creemos que el mundo es así sin darnos cuenta que nosotros somos así.

El cerebro procesa según lo que cree, lo que tiene previamente cargado, por eso “no vemos con los ojos sino con la mente”. Sólo vemos aquello que creemos y nos resulta imposible ver lo que no creemos.

Por este motivo, no hay nada más poderoso que la capacidad que tenemos las personas de dar sentido a todo lo que sucede: todo lo que experimentamos está determinado por el significado que le otorgamos.

¿Es posible cambiar la manera de pensar?

La buena noticia es que sí, porque el cerebro de los seres humanos tiene una función que se llama neuroplasticidad que permite que se formen nuevas conexiones neuronales. Es la capacidad que nos permite aprender y crecer continuamente durante toda nuestra vida.

Como los pensamientos y comportamientos que utilizamos más a menudo se fortalecen y aquellos que no usamos con frecuencia pierden fuerza, podemos entrenar a nuestra mente a pensar en positivo para tener mayor bienestar, creatividad y lograr aquello que nos proponemos.

El primer paso es tomar conciencia de cómo estamos dando significado y a partir de ahí aprender a “resetear la mente” para focalizarnos en lo positivo.

El secreto para tener un sesgo de positividad es “Buscar activamente lo que queremos”. Esto no es tan fácil porque normalmente hacemos lo contrario, nos enfocamos en lo negativo, pero si manejamos nuestra atención podemos generar nuevas conexiones neuronales, cambiar los patrones de percepción y pensamiento para enfocarnos en lo positivo de los demás. 

 

Para eso te dejo 5 prácticas para aprender a “vivir en positivo”:

  1. Elegí tus noticias: Prestá atención a tu consumo mediático y al tipo de información que consumís porque impacta en tu estado de ánimo.
  2. Reformulá tu lenguaje negativo: Eliminá las palabras y frases limitantes y autocríticas porque crean y refuerzan las creencias negativas sobre tus capacidades. Se consciente de tu lenguaje ¿Registras alguna frase negativa? ¿Cómo podrías reformular esa frase desde una perspectiva positiva?
  3. Rodeate de personas positivas: Interactúa con gente optimista porque el entorno en el que te moves te afecta de manera profunda.
  4. Amá lo que haces: Encontrá alegría en tu trabajo y en tu diario vivir. No sólo basta con ser bueno en lo que hacés, la clave del éxito es amar lo que hacés. Estamos programados para ir hacia lo que nos da satisfacción.
  5. Reconocé a quienes te rodean: Crea el hábito de dar palabras generosas de elogio y reconocimiento a los demás. No tomes las virtudes del otro por sentado.Todos nos sentimos contentos y empoderados cuando se nos reconoce. La amabilidad genera amabilidad.

 

Elegir nuestra perspectiva es una de las elecciones más importantes que podemos hacer, porque determinará las decisiones que tomemos y los resultados que obtengamos en la vida.

 

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