La celebración por los 99 años de Mirtha Legrand tuvo un detalle que no pasó desapercibido: una torta imponente, cargada de simbolismo y pensada especialmente para homenajear su historia. Detrás de esa pieza estuvo Deisy Rodríguez, la pastelera elegida para llevar adelante un encargo muy particular. Todo comenzó con un mensaje directo en Instagram por parte de Marcela Tinayre, quien se contactó personalmente para hacer el pedido. “Hola Deisy, mi nombre es Marcela Tinayre y soy hija de Mirtha Legrand…”, escribió, marcando el inicio de un proyecto especial. A partir de esa idea inicial, la propuesta creció hasta convertirse en una verdadera obra de arte comestible.
La torta de Mirtha Legrand: un diseño con historia y significado
Según compartió la propia pastelería, el resultado final no fue una torta más, sino una construcción cargada de sentido. “Te voy a explicar por qué esta torta no es solo una torta… Cinco pisos. Y ninguno está puesto porque sí”, explicaron desde el equipo. Cada nivel fue pensado como una parte de un relato que recorre la vida y la carrera de la diva. El primer piso fue trabajado en doble estilo rococó, una elección que remite a la elegancia y el detalle que siempre la caracterizaron, ese fue el punto de partida que marcó el tono de toda la pieza.
El segundo nivel incluyó sus iniciales en dorado sobre una superficie con brillantina comestible, reforzando la idea de brillo y presencia. En el tercero apareció una frase contundente: “La leyenda continúa”, que sintetiza su vigencia a lo largo de los años. En la parte superior, el diseño sumó una claqueta como símbolo del mundo del espectáculo. “Porque toda historia grande tuvo un primer paso”, explicaron desde la pastelería. Así, cada elemento fue sumando capas de significado dentro de la torta.
Deisy Rodríguez y el detrás de escena de una pieza única
El proceso de elaboración también fue compartido en redes, donde se pudieron ver distintos momentos del armado. Desde las capas de bizcochuelo y rellenos hasta la estructura que sostiene los pisos, cada detalle requirió precisión. La decoración final incluyó texturas, relieves y terminaciones cuidadas al milímetro. Todo el trabajo combinó técnica, creatividad y planificación, ya que no se trató solo de estética, sino también de lograr estabilidad en una pieza de gran tamaño. .
Desde la cuenta de la pastelería definieron el encargo como algo mucho más que un simple trabajo y lo dejaron claro en sus redes al escribir: “Hay celebraciones… y hay momentos que se convierten en historia”, destacando además el valor simbólico del pedido con otra frase contundente: “Para nosotros no fue solo una torta”, para finalmente remarcar que “fue el honor de crear una pieza única para una leyenda como Mirtha Legrand”. El resultado logró sintetizar, en cinco pisos cuidadosamente diseñados, casi un siglo de trayectoria, convirtiéndose no solo en el postre central del festejo, sino también en uno de los grandes protagonistas de la noche.
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