Luisana Lopilato y su hermano Darío Lopilato lograron convertirse en una dupla actoral que marcó a toda una generación. Además de compartir profesión, ambos transitaron una infancia repleta de momentos compartidos, anécdotas y hasta los momentos más desafiantes. Entre ellos, una acción cotidiana que casi termina en tragedia. Así lo contó la artista durante su visita a Otro día perdido (Eltrece) en una entrevista mano a mano con Mario Pergolini.
La confesión de Luisana Lopilato que dejó a todos en shock
Luisana Lopilato fue la primera invitada de la segunda temporada del ciclo de entrevistas que conduce el destacado periodista, Mario Pergolini. Allí, a través del humor y de puestas en escenas, los invitados van abordando algunos detalles desconocidos de su vida privada, incluso aquellos episodios traumáticos que le dejaron heridas físicas y emocionales.
Nacidos y criados en Parque Chas, los hermanos Lopilato solían jugar en Plaza Trébol, un espacio al aire libre altamente transitado y visitado por los vecinos. La consigna era que, mediante un mapa, la dramaturga ubique -y recuerde- los momentos que le dejaron huellas cuando era chica. Fue en ese momento en el que recordó un episodio que vivió junto a Darío, en el que estuvo en riesgo su vida.
“Me acuerdo perfectamente de esa plaza. Me he electrocutado ahí. Nadie lo sabe, nunca lo conté. Tengo hasta una marca en la mano y todo”, exclamó con humor la actriz dejando anonadados al presentador y a todo el equipo. En este marco, reveló que tenía entre ocho y nueve años cuando ocurrió este hecho inesperado. Según su testimonio, ella estaba viendo jugar a la pelota a su hermano mientras ella se balanceaba sobre un poste de luz.
Sin advertir que había un cable que sobresalía de la tapa que “estaba abierta”, comenzó a electrocutarse. “Mi hermano me vio desde la cancha, salió y me pegó una patada. Literal”, contó, mientras que Pergolini sumó: “Los músculos se contraen, no soltás nada”. “Si él no hacía eso me moría. Mi hermano me salvó la vida”, resaltó la intérprete.
Darío y Luisana Lopilato, una niñez todoterreno
Para Luisana Lopilato, este gesto de lucidez de Darío fue crucial para seguir viviendo. “Se tiene que pegar una patada o algo así porque, si no, no podés despegarte”, añadió aportando una enseñanza a los espectadores para estos tipos de accidentes domésticos. Aunque de la adversidad construyó un relato libre de dramatizaciones, esta vivencia le dejó una herida que aún persiste en la palma de su mano.
Finalmente, cerró el capítulo de su niñez en Parque Chas reviviendo un peligroso y audaz juego que era común en niños de su edad. “Estábamos jugando a los piedrazos de cuadra a cuadra y me tiraron uno acá (señalando la zona alta del tabique). Todavía la tengo a la marca”, sostuvo asegurando que no piensa en realizarse intervenciones quirúrgicas para corregir la cicatriz.
Así, entre anécdotas de su infancia y momentos de travesura que marcaron a fuego su vida, Luciana Lopilato ventiló uno de sus secretos mejores guardados con Darío Lopilato. Aunque las marcas en su piel son palpables, la huellas que dejó esa secuencia trazó definitivamente la conexión con su hermano, un héroe silencioso que le salvó la vida.
NB
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