lunes 18 de noviembre de 2019
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ESPECTáCULOS | 10-09-2019 17:39

Florencia Peña habla de la relación con sus hijos y sus planes de casamiento

La actriz y jurado del "Super Bailando" posa por primera vez con sus tres varones y abrió su corazón en CARAS. Galería de fotos

Libertad y consenso son las palabras que más se escuchan en su hogar, donde —aclara— nadie entra a las habitaciones del otro sin golpear ni comen todos juntos a una hora específica. Mientras Florencia Peña (44) termina de producirse para la primera producción con sus tres varones, Tomás (16) y Juan (10) —fruto de su relación con Mariano Otero— y Felipe (1 y 10 meses) —de su actual pareja, Ramiro Ponce de León (45)—, la protagonista de “Cabaret” (Liceo) abraza a su hijo mayor y le da un beso. “Un acto de amor inmenso para mí es que ‘Toto’ haya aceptado hacer estas fotos, cuando tiene perfil bajo. A Juan le gusta el medio como a mí y a ‘Feli’ no le importa nada: es un bebé sumamente extrovertido. Pero Tomás es tímido, sé lo que le cuesta y lo hace como una forma de agradecerme todo lo que yo hago por él y sus hermanos. Sabía que quería estas imágenes como un recuerdo con ellos”, se emociona la jurado del “Súper Bailando 2019” antes de comenzar con las fotos. “Más que cantidad de tiempo, priorizo la calidad de los momentos con mis hijos... el diálogo que hay entre nosotros. Ellos me pueden decir todo lo que piensan y yo les explico todo lo que me preguntan, en mi casa no hay prohibiciones sino información. No les impongo nada”, agrega quien debutó artísticamente a los 7 años en “Festilindo” y se fue a vivir sola a los 19.

¿Cómo se define como madre?

Florencia: Soy como la anti madre porque tengo una relación con mis hijos cero solemne: creo que uno puede ser amiga de sus hijos y al mismo tiempo ponerles límites. Siempre fui anfitriona de los amigos de mis chicos. Mi casa es friendly. No soy del reto y castigo. Si bien Juan es el más contestatario, con todos mis hijos me funcionó esta forma de ser como madre. Además, cada uno demanda una faceta mía diferente. Yo me puedo equivocar en mi vida pero jamás arrastraría esas consecuencias en ellos. Soy una madre muy libre en mis cosas y, a la vez, una gran compañera de aventura de mis hijos. Me percibo como una mujer y madre poligénero: que se identifica con varios géneros al mismo tiempo. Fluyo y no me encasillo. Soy curiosa por naturaleza. Y eso les enseño a mis hijos: que sean libres y se den la posibilidad de percibirse sin rótulos. Ellos saben que siempre estaré ahí para ayudarlos a encontrar su destino sin juicios de valor que obstruyan sus libertades individuales.

¿Qué características destaca de cada uno?

F.: “Toto” es muy amiguero e introvertido: me acuerdo que cuando salía con Juana (Tinelli), era ella la que siempre preguntaba e iba al frente, él es más reservado, como soy yo fuera de mi profesión. Es un adolescente increíble, muy amiguero, no puedo pedir nada más: siempre sé dónde está y vuelve a la hora que me dice. Estamos muy conectados. Por ser varón, hablamos un montón de la vida, el amor y las relaciones. Una de las características que más me gustan de él es que es muy respetuoso de las libertades del otro. Juan es el más osado, libertario y parecido a mí: siempre desafía los límites. Y no me preocupa que se enfrente al padre o a la madre, me asustaría si no entendiese que para vivir en sociedad hay ciertas reglas que hay que respetar. Él en la escuela es un genio, interactúa de la mejor manera con sus amigos y las autoridades. Es un chico querido en todos lados: me acompaña al trabajo y tiene sus relaciones independientemente de mí. Y Felipe es un toro... no para un segundo: tiene una locura similar a la de Juan, los dos son librianos. Ahora tiene una obsesión con las valijas y si ve una, la saca a pasear: en el último viaje que hice con “Marley”, en el hotel agarraba la valija de los huéspedes y se las llevaba... es un bebé manija, como lo bauticé. Ya juega al fútbol con Ramiro, tiene una conexión muy fuerte con su papá. La maternidad de Felipe es como un abuelazgo ya que fui mamá de Tomás a los 27 años.

¿Y ustedes cómo describirían a Florencia Peña como madre?

Juan Otero: Es muy buena y lo que tiene de diferente como mamá es que no es muy hincha. Va, depende para qué: con la ropa somos el yin y el yang, yo quiero algo y ella desea lo opuesto. Pero como sabe que no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, ya no me dice nada. A veces nos peleamos por las cosas que dejamos en la heladera: ella come mucho y me roba la comida, ahora guardo todo en mi caja fuerte porque una vez me vació un paquete de masitas que había dejado en la mesa. Me suele pedir que le haga pastas ya que me encanta cocinar.

Tomás Otero: Es la mejor mamá que hay en el planeta porque siempre está cuando la necesitamos, con mis hermanos la queremos muchísimo. Cada vez que estoy mal o bien, me aconseja. Tampoco es invasiva, me da los espacios. Yo soy de pocas palabras… me gusta más jugar al fútbol que estar en los medios, como sí le encanta a Juan. No me molesta que sea una mamá mediática porque entiendo y respeto su profesión.

¿Prioriza a sus hijos por sobre el amor?

F.: Obviamente que no hay un amor más incondicional que el que uno tiene por un hijo. Pero no vivo la maternidad como lo más importante de mi vida, la vivo como una faceta más de ella: soy mujer, mamá, madre… amante y a veces necesito irme de vacaciones a solas con mi pareja, otras veces irme sola con los chicos. Yo no dejaría nunca mi trabajo por mis hijos... soy mejor madre cuando me siento realizada en mi profesión y feliz con mi pareja. Por supuesto, si un día mis hijos están enfermos y tengo que trabajar, voy a estar cuidándolos a ellos. Me refiero a que no vivo la maternidad como un acto de solemnidad: sólo fui su canal para que viniesen al mundo y ahora soy su guía para darles alas y que puedan volar. Ellos no me pertenecen. Sólo les propongo descubrir juntos lo que es mejor para ellos.

¿Sigue en sus planes el casamiento?

F.: ¡Sí! Estamos esperando que mi papá se recupere: hace poco más de un año que la está peleando contra un cáncer de páncreas. Teníamos fecha de casamiento para el 7 de diciembre de 2018 y la suspendimos cuando supimos de esta enfermedad que le detectaron y dieron poco tiempo de vida. Si mi viejo mejora, nos vamos a casar casi como una necesidad de festejo. Pero necesitamos que mi papá esté bien. Las ganas están y lo concretaremos cuando la familia esté de pie. Con ‘Rama’ estamos mejor que nunca, es mi amor y cuando lo veo tan parecido a mí como papá, descontracturado, libre y sin miedos, me enamora más.

PODES LEER LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN QUE YA ESTA EN TODOS LOS KIOSKOS.

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Naiara Vecchio

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