Después de haber festejado su Vigésimo segundo aniversario de casados a principios de diciembre, Thalía y su esposo Tommy Mottola compraron un condominio de lujo de The Surf Club Four Seasons de Miami.
Este espacio de 1200 metros cuadrados tiene cuatro dormitorios y cinco baños, está valuado en 13 millones de euros, mientras que la renta se encuentra entre 18 mil y 39 mil euros al mes.
En total calma y enfoque, se pudo ver en las fotos publicadas por Guacamouly.com a una Thalía disfrutando de un momento de paz mientras practicaba yoga a solas y con vista panorámica al océano Atlántico.
El balcón de su dormitorio fue el escenario elegido por Thalía para realizar su práctica y compartir un mensaje de positivismo en su cuenta de Instagram: “¡Siempre hay amor… aunque todo te parezca obscuro y sin color!”, expresó.
Sin necesidad de seguir alguna rutina desde un dispositivo móvil, Thalía se enfocó en torsiones y estiramientos que forman parte de su acondicionamiento físico habitual. Incluso, ha llegado a dominar parada de manos con tal naturalidad que pareciera que la gravedad no le afecta en lo absoluto.
Por más que Thalía buscó un momento de paz, no le fue posible sumergirse en totalidad, ya que a medio estiramiento, recibió una llamada telefónica que no pudo dejar para más tarde. Después de su interrupción, dio por terminada su sesión de yoga, luciendo radiante como siempre lo hace, incluso sin una gota de maquillaje.
La princesa Leonor superó su gran miedo y dio un paso importantísimo en su formación hacia el trono
La princesa Leonor y la infanta Sofía donaron parte de su herencia: por qué tomaron esta decisión
Tras el escándalo con su hermano, el rey Carlos será investigado por el Parlamento británico: qué pasa con sus propiedades
Cuáles fueron las peculiares cláusulas que impuso la reina Victoria Eugenia y la reina Sofía tuvo que cumplir
La batalla cultural contra la libertad
Jeans anchos, los pantalones más favorecedores de esta temporada
Los impresionantes looks de Natalia Oreiro y Lali Espósito para su recital en Uruguay: rojo furioso, cadenas y mucho cuero