viernes 29 de agosto del 2025
REALEZA Hoy 17:57

La historia de amor entre Máxima y Guillermo: el día que ella conoció a la reina Beatriz

La argentina logró conquistar a Guillermo, a la reina Beatriz y, finalmente, a todo un país que la adoptó como su soberana

Máxima y Guillermo de Holanda
Máxima y Guillermo de Holanda | Instagram

Máxima y Guillermo de Holanda protagonizan una de las historias de amor más recordadas de la realeza contemporánea. La suya no fue una relación sencilla: el flechazo que los unió estuvo acompañado por cuestionamientos políticos, tensiones familiares y un escrutinio público sin precedentes en los Países Bajos. Sin embargo, con paciencia, carisma y un vínculo genuino, lograron sobreponerse a las adversidades y sellar su unión en una boda que marcó un antes y un después en la monarquía de Holanda.

Máxima y Guillermo de Holanda
Máxima y Guillermo de Holanda

La historia de amor de Máxima y Guillermo de Holanda

El primer encuentro ocurrió en 1999, en una fiesta en Sevilla. Ella tenía 28 años y trabajaba en Nueva York en el Deutsche Bank, mientras que él ya era heredero al trono holandés. Desde ese instante, la conexión fue evidente, pero el apellido de la joven argentina generaba polémica: su padre, Jorge Zorreguieta, había sido funcionario durante la última dictadura en Argentina. La reina Beatriz y el Parlamento neerlandés sometieron la relación a un análisis exhaustivo. Algunos sectores reclamaron que Máxima se pronunciara públicamente en favor de la democracia antes de dar un paso formal. Incluso se investigó a su familia para descartar cualquier vínculo comprometedor.

Máxima, por su parte, respondió desplegando la simpatía y cercanía que con el tiempo la convertirían en la gran favorita del pueblo. Aprendió holandés en tiempo récord, se mostró siempre natural y, en el anuncio oficial de compromiso, conquistó definitivamente a la nación al hablar en el idioma local con fluidez.

Máxima y Guillermo de Holanda
Máxima y Guillermo de Holanda con sus hijas

El casamiento tuvo lugar el 2 de febrero de 2002 en la Nieuwe Kerk de Ámsterdam. Fue una ceremonia histórica, marcada por la ausencia de sus padres y por un momento inolvidable: cuando sonó el tango “Adiós Nonino” de Astor Piazzolla, las lágrimas de la argentina emocionaron a millones de espectadores y la acercaron aún más al corazón de los holandeses.

Desde entonces, la reina Máxima se ganó su lugar como el gran motor de la Casa de Orange. Ganándose a la reina emérita Beatriz, con una agenda centrada en la inclusión financiera y los derechos humanos, y un estilo vital que combina tradición y modernidad, se consolidó como una figura querida y respetada. Dos décadas después, su historia con Guillermo de Holanda sigue siendo admirada por la gente.

 

 

F.A