lunes 10 de agosto de 2020
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SALUD | 07-02-2020 12:59

Cálculos renales, el cuadro que presentó Marcelo Gallardo

El principal síntoma es un dolor agudo que puede manifestarse en la región lumbar.

Marcelo “Muñeco” Gallardo fue operado con éxito en el Sanatorio Los Arcos tras haber presentado cálculos renales, un cuadro que le había ocasionado fuertes dolores que no se aliviaban. ¿Pero en qué consta este cuadro?

El doctor Guillermo Capuya, responsable de Caras Salud, explicó que son depósitos sólidos de minerales y sales ácidas agrupados en la orina concentrada y que pueden ser muy dolorosos cuando pasan por el tracto urinario. A la vez, mencionó que uno de los principales factores de riesgo es no tomar suficiente líquido.

Consultado por Caras Salud, el doctor Rolando Temprano, jefe de Urología de Swiss Medical, explicó que “ocurren por alteraciones metabólicas ya que, al filtrarse la sangre por el riñón, se generan microcristales que se van sedimentando hasta formar un cálculo renal” y ellos pueden estar alojados “tanto en el riñón, en el uréter y en la vejiga y en menor grado pueden haber calcificaciones prostáticas”.

De acuerdo al tamaño se los puede clasificar “en microlitiasis, que tienen entre 2 y 3 milímetros y litiasis, de 4 a 6 milímetros o más”, mientras que si se habla de su origen “el 80% son de oxalato de calcio, un 10% son de ácido úrico y hay otro 10% correspondientes a litiasis raras de estruvita, cálculos extremadamente duros”.

El doctor Temprano explicó que si bien anteriormente los cálculos renales eran mucho más frecuentes en los hombres, con los cambios alimentarios y las infecciones urinarias, la cifra de mujeres que los presenta se equipara, aunque todavía son un poco más usuales en el sexo masculino. Y aunque puedan aparecer en cualquier momento de la vida, por lo general se ven más en individuos de mediana edad, entre los 30 y 55 años.

Pero el médico resaltó que en los meses de calor – precisamente entre septiembre y marzo – se ven muchos más cuadros porque con la transpiración, la persona que se deshidrata es más propensa a formarlos. “Si los individuos tomaran dos o tres litros de agua diaria, la micro arenilla que se forma por el riñón, se eliminaría directamente por orina sin formar cálculos”, remarcó.

“El principal síntoma es un dolor agudo que puede manifestarse en la región lumbar (parte de atrás de la espalda, tanto en el riñón derecho o izquierdo), una molestia que baja y veces puede llegar hacia el testículo en hombres y en las mujeres en la zona del labio mayor. Cabe aclarar que este dolor no se calma en ninguna posición, genera mucha ansiedad y angustia, por lo que rápidamente el paciente tiene que consultar al médico”, destacó el doctor Temprano.

Una vez que al individuo se lo interna, se le coloca un suero y se le administra analgésico vía venosa. “Ya ahí, de acuerdo al protocolo, le realizamos una tomografía computada y vemos donde se aloja cálculo: si en la pelvis renal, en un cáliz, en el uréter o en la vejiga. Con este resultado se decide qué técnica quirúrgica endoscópica se realiza”, remarcó.

Cuando el paciente no expulsa el cálculo y éste se encuentra en una situación de obstrucción y genera dolor, al paciente se lo debe operar. “Pasa con los cálculos mayores de 8 milímetros en el uréter, por ejemplo; también con los que se enclavan en la pelvis renal, que suelen superar esa medida”, remarcó, para luego agregar que a estos cálculos “hay que tratarlos con un catéter doble j o con diferentes técnicas endourológicas”

El experto indicó que en la actualidad los tratamientos cambiaron mucho y que apuntan a ser poco invasivos: “En Argentina tenemos todos los métodos para resolver los cálculos renales obstructivos en la fase aguda o subaguda con materiales flexibles (ureteroscopio) con los que se llega al riñón y una vez que se visualiza el cálculo se lo destruye con láser holmiun. Después, para el post, se lo deja al paciente con un pequeño catéter transitorio que se lo retira a los 5 o 6 días. A este procedimiento se lo llama vía endourológica”, indicó.

Para los cálculos más grandes, de más de 1,5 o 2 centímetros “se puede emplear una cirugía llamada ultra micro percutánea, en la que con una aguja muy fina y larga se pincha el riñón, se coloca una cuerda de piano que se dilata al punto de quedar del tamaño de un sorbete y por ahí se introduce una fibra óptica fina que con láser llega al cálculo y lo va rompiendo, de a poco, sin sacarlo; para expulsar esos fragmentos al paciente se le coloca un catéter con una gasa en el área de los genitales y ahí se recupera”, indicó el especialista.

Para los cálculos que son más grandes y blandos se puede realizar una “litoricia extracorpórea con ondas de choque, aunque con la desventaja de que el paciente debe permanecer más tiempo con el catéter doble J”, remarcó temprano.

Cuestiones a tener en cuenta

El urólogo explicó que existen falsas creencias sobre este cuadro y se dedicó a aclararlas:

*Se suele pensar que los cálculos renales bajan, lastiman y por eso duelen. El dolor se produce cuando se dilata o distiende el músculo liso por encima de la obstrucción.

*En pocos casos, los cálculos renales pueden ser graves cuando se dan en conjunto con una infección urinaria, ya que puede terminar en una septicemia por el líquido infectado. En ese caso se debe actuar con rapidez y desobstruir las vías urinarias.

 

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