martes 04 de octubre del 2022
ACTUALIDAD 18-08-2015 15:07

Celeste Cid jugó a ser modelo

"Me sonrojo cuando me dicen que soy bella" Galería de fotosGalería de fotos

Su belleza calma, sus vivaces ojos y su boca insinuante despliegan un seductor juego con la lente de la cámara fotográfica. Celeste Cid (31) sonríe, baja la mirada y aclara, “No soy modelo. Sólo interpreto un personaje sobre un escenario, para la tele o para unas fotos...” Ante un gran espejo se prueba vestidos, acomoda su cabello y retoca sus labios carmín. Alejada de la televisión desde el final de “Viuda e Hijos del Rock and Roll” y luego de estrenar la película “La Parte Ausente”, decidió darse un respiro y volver al único amor incondicional que hay en su vida —obvio después de su hijo André Horvilleur (10)—, la moda.

“Aunque estoy muy lejos de ser modelo, siempre quise estar cerca de la moda. Es algo que me gusta desde chica. Me divierte todo el tema de qué se usa. Si bien soy bastante ecléctica a la hora de vestirme, miro todo. Es el otro costado de mi vida. Y no se superpone ni deja de lado a la actriz, sino que la puede completar”, dice Celeste mientras juega a probarse románticos vestidos con puntillas, encajes y volados. La diseñadora Agostina Bisio la convocó para que luciera sus creaciones para Agogo y ella no lo dudó.

“Me parece divertido que me vistan con ropa divina y me hagan fotos. También en ese momento interpreto un personaje frente a la cámara. Súper romántica, femenina, casi angelical en algunos casos... Todo eso también soy yo. Siempre me gustó la ropa. Y muchas veces me pasó soñar con ponerme algo que después no encontraba en un negocio. Porque me gustan las fusiones. Puedo ser romántica pero también soy un montón de cosas más y creo que cuando una mujer se viste debe reflejar eso. Yo mezclo todos los estilos. Me gusta provocar una explosión”, asegura convencida de saber muy bien lo que quiere.

Después de unos días en Nueva York junto a su amiga Paula Kohan (30), donde también se codeó con la moda y vio las tendencias de las próximas temporadas, Celeste hace un break, disfruta de un café y habla con cierto pudor de ella como referente de la moda.

“Que me guste la moda no significa que me considere linda. Me sonrojo cuando alguien me dice que soy bella. No soy consciente de la belleza que tenga o deje de tener. ¡Quizás tenga el ego muy abajo!”, exclama con una sonrisa. Pero el tema no la incomoda y va por más. “Creo que soy demasiado coqueta. Desde chica me encanta jugar con desfilar y hacerme la linda. Pero no vivo pendiente de mi cuerpo ni de mi cara. Me preocupa, como a toda mujer, el paso del tiempo pero trato de desdramatizar ese camino, no lo vivo como un peso. Es el proceso de la vida. Lo físico se transforma y no se puede ser joven por siempre. Como actriz me conmueve más una arruguita. Soy consciente que el medio te exige lucir impecable pero yo ya estoy más allá. Superé esa superficialidad. Tampoco voy a negar que antes sí estaba pendiente de esas cosas. Creo que una mujer debe acompañar sus años con una cabeza más preparada. Sí reconozco que la mirada del otro es muy cruel”, confiesa Celeste. Y ya más lejos de esa mirada intimidatoria, la actriz se reconoce, “De chica era melancólica, hasta con un dejo de tristeza. Pero no soy triste; sí tengo una personalidad más tranquila. Soy muy observadora y, quizás, demasiado contemplativa. Hoy disfruto ser libre y feliz. Ya no me preocupa estar sola, porque también sola la paso muy bien. No tengo la necesidad de estar en pareja. Me llevo muy bien con mi soltería. Vuelco la líbido en el trabajo y en mis responsabilidades como mamá. Con mi hijo André comparto muy buenos momentos. Tenemos tiempos y gustos parecidos. Nos encanta cocinar juntos, la literatura y la historia; por eso vamos a muchos museos...”, revela como parte de su intimidad, la misma que supo compartir, hasta mayo de 2014, con “Chano” Charpentier (33), el líder de Tan Biónica.

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