miércoles 21 de abril de 2021
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ACTUALIDAD | 15-12-2015 13:41

“Verme con las esposas fue terrible”

Moria Casan, presa. Galería de fotos

Aún no había amanecido cuando en la madrugada del lunes 14 de diciembre Moria Casán llegó al Aeropuerto Internacional de Paraguay, Silvio Pettirossi. El reloj marcaba las 5:50 en el preciso instante en el que el pequeño avión privado tocó piso paraguayo. Casi cuatro horas antes, Moria había partido desde el aeropuerto de San Fernando acompañada por su abogado Víctor Stinfale y por su jefe de prensa Maxi Cardaci. Estaba tranquila. Sabía que apenas descendiera de la aeronave una comisión policial procedería a su detención. ¿La razón? Lo que popularmente se denominó “Moria Gate”, la causa por la que el 7 de agosto de 2012 fue denunciada ante el robo de un collar valuado en 80 mil dólares. Aunque actualmente el caso está cerrado por un acuerdo con el joyero, ella debía ponerse a disposición de la Justicia de Paraguay para concluir con el proceso y cerrar todo con el levantamiento de la captura internacional dictada por Interpol que no le permite salir de la Argentina. El Jefe de Investigación de Delitos de la Policía, un comisario y una mujer policía, la detuvieron apenas presentó su pasaporte. Inmediatamente se sumó a sus defensores el abogado paraguayo Hugo López para realizar los trámites de rigor, ya que Moria había sido declarada en rebeldía por no presentarse a una audiencia.

“Es la primera vez que me esposan y no es agradable verme con las esposas, fue terrible. Tengo mis abogados defensores, tengo mis garantías y quiero sentirme respetada. ¡Quiero mi libertad! Y quiero regresar a mi país con un papel firmado que me deje ir a Disney con mi nieta. O, si quiero, irme a Nueva York con mi hija. Esta detención con esposas es un protocolo legal pero no es agradable; a pesar de estar acostumbrada a tener tanta bijou en mis muñecas...”, exclamó Moria con su acostumbrado sentido del humor que le sirve para distenderse aún en los momentos de mayor angustia.

“Yo no manejo rencor, ni odio, culpa, envidia ni nada...Sé que se trata de un procedimiento de rigor ante una orden de captura pero no puedo negar que me resultó desagradable estar esposada. ¡No es nada grato!”, repitió la escultural mujer al ser trasladada a una dependencia de la Comisaría de la Mujer en la que pasó la noche de ese lunes. Una velada con “terere” y muchas charlas, según contaría después. “¡No estoy en una celda con rejas, sino en una oficina, con un sillón muy cómodo y acogedor. Como estuve la anterior vez. No me dejaron otra alternativa. Ya que la audiencia fue anunciada por la jueza Dina Marchuk para el martes a las 9.30 horas. Y yo, con mis abogados, respondemos a la agenda de los magistrados”. Ahora Moria deberá aguardar el cierre definitivo de la causa en la gran casa que alquiló en un country paraguayo.

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