sábado 04 de febrero del 2023
ACTUALIDAD 02-12-2016 10:54

Carolina Herrera Jr, heredera del imperio perfumista en la Argentina

“A mi madre la convenzo cuando pasea a su perro". Galería de fotosGalería de fotos

Fue una visita breve, efímera, una de las tantas a un país que le significa algo especial por ser la patria adoptiva de una de sus hermanas. Criada en Caracas hasta los trece años, Carolina Adriana Herrera de Báez (47) no sólo es la hija más chica de la diseñadora venezolana Carolina Herrera (77), sino que es la heredera que más se aferró al legado familiar. Porque si bien estudió cine y se interesó mucho por el séptimo arte, a medida que creció fue mirando a la moda cada vez menos de reojo. Y así se fue incorporando al imperio CH, primero como pasante y luego como partícipe creativa del emblemático perfume “212”. Fue su comienzo en el intrínseco mundo de las fragancias, la persona que su madre eligió para desarrollar un área trascendental dentro de la estructura. Así hasta convertirse hoy en la Directora Creativa de Fragancias de Carolina Herrera, función que le permitió volver a Buenos Aires para presentar la nueva línea “Herrera Confidential”, compuesta por siete perfumes y cuatro aceites esenciales.

Carolina junior, casada con el ex torero Miguel Báez y madre de tres hijos, Olympia (11), Miguel (10) y Atalanta (7), llegó en la madrugada del lunes 21 a Buenos Aires. Su vuelo proveniente de Madrid aterrizó con significativo atraso, y desde Ezeiza el security Federico Perroti la acompañó a ella y a su asistenta hasta el Hotel Alvear. No tuvo mucho tiempo para reponerse del viaje, porque a las diez de la mañana ya estaba lista en La Usina del Arte para dar un Fashion Talk ante más de 500 personas. La charla consistió en una entrevista  en la que profundizó el universo de la prestigiosa marca. “Tuve la suerte de que fue mi madre quien me convocó. Ella tiene un gran poder de convencimiento.“Necesito ideas, necesito ayuda, necesito alguien joven para ver que pasa”, me reclamó. Entonces fui a hacer una pasantía, y esa pasantía se convirtió en el perfume ‘212’. Y veinte años después sigo aquí. Durante diez años hice fragancias y cine a la par, pero cuando me casé y tuve hijos me centré en una de las dos”, cuenta la mujer que reside en Madrid pero que considera a Nueva York su “ciudad favorita”.

Precisamente Adriana, como a su madre le gusta llamarla, vincula sus dos pasiones a la hora de crear una fragancia: “Inventar cada perfume es como crear el guión de una película. Vemos cómo es la protagonista de ese perfume y hacemos un guión y una historia en torno a ella. Lo más difícil siempre es crear el primero, y a mi me cuesta mucho más hacer uno para hombre que para mujer”. Dice que el gran secreto de todo perfume es “que seduzca sin que tu lo sepas”, y que para convencer a su madre hay que saber esperar el momento adecuado. “Cuando saca a pasear al perro por el parque es un buen momento”, asegura con picardía. Y no duda cuando etiqueta al prototipo de mujer de la marca: “La mujer Carolina Herrera es moderna, femenina, glamorosa, buena pero con un toque de atrevimiento. Y debe tener sentido del humor”.

por Carlos Cervetto

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