martes 12 de noviembre de 2019
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ACTUALIDAD | 05-08-2017 12:44

Débora Pérez Volpin en familia, abre su hogar

Recibe a Caras en su casa de Caballito, junto a su marido y sus hijos Galería de fotos

Con su carisma y simpatía ayudó a despertarse e informarse a millones de personas durante doce años. En cada hogar, durante los desayunos familiares, y mientras los padres se disponían a llevar a sus hijos a la escuela, Débora Pérez Volpin (49) nos sonreía desde la pantalla de El Trece, conduciendo junto a Marcelo Bonelli el noticiero “Arriba Argentinos”. Hace un mes, la periodista recibió una afectuosa despedida de sus compañeros de trabajo, tras su firme determinación de dedicarse a la política. Imágenes de archivo, flores, palabras emotivas, le dieron una impronta especial a esa emisión.“Te vamos a súper extrañar, pero sabemos que la política va a ganar una gran persona, súper honesta. La política necesita gente como vos”, dijo al aire Bonelli, refiriéndose a quien será candidata a Legisladora de la Ciudad en el espacio de Martín Lousteau, llamado “Evolución”.“Si nos vamos a quedar todos mirando a los políticos, viendo qué mal lo hacen o cómo se descalifican entre ellos, no llegamos a ningún lado—afirma Pérez Volpin a CARAS, en su casa del barrio de Caballito—. Vengo a sumar y trabajar, y no tengo otra idea que seguir siendo la persona que soy. La que la gente conoce a través de mi trabajo en la televisión”, agrega la ex conductora, que por primera vez accedió a posar con su familia, integrada por sus hijos Agustín (19) y Luna (16) — fruto de un matrimonio anterior con Marcelo Funes, camarógrafo de El Trece—, y su pareja desde hace seis años, el periodista deportivo de ESPN, Enrique “Quique” Sacco (54).

—¿Siempre le interesó la política?

—Estudié en el Nacional Buenos Aires y en la UBA, donde milité para Franja Morada. Era la época del florecimiento de la democracia y para mí fue un aprendizaje importante.

—¿Conocía a Lousteau?

—Con Martín fuimos al mismo colegio. Tenemos muchos amigos en común y una mirada similar sobre la ciudad de Buenos Aires, sobre todo en los cambios que queremos hacer.

—¿El reciente fallecimiento de su padre pudo haberla movilizado a encarar este cambio?

—Por supuesto. Mi papá se llamaba Aurelio, durante muchos años fue director del Hospital Fernández. La partida de mi papá movilizó todo este cambio de vida. Yo lo cuidé mucho, y si esta propuesta hubiese llegado unos meses atrás, habría dicho que no. Estaba ocupándome de su salud, de su cuidado, ahora mi mamá sigue viviendo en la misma cuadra de mi casa. O sea que ellos me eligieron para que los cuide (Se larga a llorar).

—Apagamos el grabador, si lo desea...

—No, seguimos, está bien. Lo que pasa es que lo de papá es muy reciente. Falleció hace solo dos meses. Es una persona que me marcó un montón, y llegó esta propuesta, esta posibiliad de cambio, que coincide con cómo uno se siente cuando parte un ser tan especial. Me conmovió que todo sucediera en el mismo momento. Fue como si él me lo hubiera mandado.

—¿Qué pensaría él si hubiera sabido que aceptaba entrar en política?

—Con papá hablábamos mucho de política, a él le hubiera encantado saber que tomé esta decisión, y estoy segura de que se hubiese sentido orgulloso.

—¿Cómo es como madre?

—Soy una mamá muy pendiente de mis hijos. Agustín estudia Ciencias de la Comunicación en la UBA. Luna está en cuarto año en la escuela Ecos y tiene pensado seguir Arquitectura en la UBA. Ellos notan más mi ausencia, pero al mismo tiempo están más grandes. Hacer política hace unos años también hubiera sido impensado para mí. Luna vota este año por primera vez, así que para su primer voto va a encontrar en alguna lista una cara familiar (Risas).

—Hace seis años que está en pareja con “Quique” Sacco...

—Con “Quique” tenemos un bajísimo perfil, es la primera vez que abrimos la casa para hacer una nota. Siempre intenté resguardar a mi familia, los chicos fueron criados de esa manera. Estar en TV tenía que ver con mi trabajo y con el desarrollo de mi profesión, y si voy a un evento no lo hago para exhibirme sino para disfrutar de un espectáculo o para conducir una gala solidaria. Toda la vida me involucré con ONG's, como Unicef o Cruz Roja. Pretendo que nuestro estilo de vida no cambie. Mi casa es bien de clase media, que recibe a los amigos de mis hijos, vienen todos a estudiar y a hacer trabajos prácticos. Y eso va a seguir siendo así.

—¿Qué piensa “Quique” de su ingreso a la política?

—Mi decisión fue producto de muchas conversaciones que hemos tenido. El entiende esta realización mía como un paso adelante, un crecimiento, estoy estudiando mucho, colaborando en las ideas de campaña, y sobretodo en las propuestas. Lo asumo como una gran responsabilidad. Como hago todas las cosas en la vida.

por Fabián Cataldo

E.GIMENEZ/PERFIL

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