miércoles 02 de septiembre del 2026

Autocompasión: aprender a tratarnos con la misma amabilidad que ofrecemos a quienes queremos

Cultivar una relación comprensiva y cuidadosa con nosotros mismos para potenciar nuestro bienestar. | Por Ornella Polito

Autocompasión: aprender a tratarnos con la misma amabilidad que ofrecemos a quienes queremos
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Hoy en día, vivimos rodeados de múltiples exigencias: trabajar más, superarnos constantemente, ser nuestra “mejor versión”, organizarnos perfectamente, rendir en todas las áreas de nuestra vida. No es que haya algo malo en estos estándares: muchas veces nos impulsan a crecer y mejorar. Sin embargo, puede suceder que, cuando no logramos alcanzar alguno de ellos, aparezca una dura autocrítica.

¿Podés identificar con qué tono te hablás cuando cometés un error? Tal vez te decís “¿cómo pude hacer esto?”, “debería haberme dado cuenta” o “otra vez lo mismo”.

Autocompasión: aprender a tratarnos con la misma amabilidad que ofrecemos a quienes queremos

Muchas veces somos capaces de ofrecer comprensión a alguien que queremos, pero nos resulta mucho más difícil hacer lo mismo con nosotros. La autocompasión propone cambiar esa relación. No se trata de justificar nuestros errores, conformarnos con lo que nos pasa ni dejar de intentar mejorar. Se trata de reconocer que algo nos duele, que las cosas no salieron como esperábamos o que estamos atravesando un momento difícil, y responder ante ello con una actitud cálida y compasiva hacia nosotros mismos, tal como lo haríamos con un ser querido.

Según la psicóloga Kristin Neff, pionera en el estudio de la autocompasión, existen tres elementos interrelacionados que forman parte de una respuesta autocompasiva frente a eventos y experiencias adversas. El primero es la amabilidad hacia uno mismo: responder al propio dolor con cuidado y comprensión, en lugar de criticarnos duramente. El segundo es la atención consciente (mindfulness): poder registrar lo que estamos sintiendo y pensando sin quedar completamente atrapados en ello. El tercero es la humanidad compartida: recordar que equivocarse, frustrarse y atravesar dificultades forma parte de la experiencia humana. No somos los únicos a quienes les cuesta.

Autocompasión: aprender a tratarnos con la misma amabilidad que ofrecemos a quienes queremos

La investigación ha encontrado una relación consistente entre la autocompasión y distintos indicadores de bienestar. En particular, se vincula con un mayor bienestar psicológico y una mayor satisfacción con la vida.

¿Y qué pasa con la motivación? Uno de los grandes malentendidos es creer que necesitamos tratarnos con dureza para avanzar. Sin embargo, criticarnos o juzgarnos después de un error no necesariamente nos ayuda a hacerlo mejor. La autocompasión permite mirar lo ocurrido con mayor claridad: “Esto no salió bien. ¿Qué puedo aprender? ¿Qué necesito hacer ahora?”. De esta forma, el foco pasa a estar en cuidarnos y actuar de acuerdo con lo que realmente nos importa, en lugar de quedar atrapados en la autocrítica.

La próxima vez que algo no salga como querías o esperabas, probá una pregunta diferente: si una persona que querés estuviera pasando exactamente por esto, ¿qué le dirías? ¿Cómo la tratarías? De esta forma, podés invitarte amablemente a reflexionar sobre lo ocurrido, cuidándote en el proceso y eligiendo actuar de acuerdo con lo que valorás.

 

Ornella Polito
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