jueves 03 de septiembre del 2026

¿Cuánto de tu vida estás eligiendo y cuánto estás sosteniendo?

A veces pasamos tanto tiempo cumpliendo, resolviendo y respondiendo a las demandas de la vida cotidiana que dejamos de preguntarnos algo fundamental: ¿esto que estoy haciendo todavía tiene sentido para mí? Galería de fotosGalería de fotos

¿Cuánto de tu vida estás eligiendo y cuánto estás sosteniendo?
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Sostener no siempre es elegir.

Podemos sostener un ritmo de vida porque “siempre fue así”, permanecer en determinadas dinámicas porque sentimos que debemos hacerlo, asumir responsabilidades que ya pesan demasiado o postergar indefinidamente aquello que necesitamos porque creemos que primero están las necesidades de los demás y también a veces sostenemos, por temor al cambio.

Y muchas veces el cuerpo comienza a expresar lo que nosotros todavía no pudimos registrar.

Cansancio persistente, irritabilidad, dificultad para descansar, alteraciones del sueño, tensión corporal, falta de disfrute o una sensación de estar permanentemente “llegando tarde” pueden ser señales de que algo necesita ser revisado. No necesariamente significan que haya algo “mal” en nosotros. En ocasiones, son una invitación a detenernos y escuchar.

¿Cuánto de tu vida estás eligiendo y cuánto estás sosteniendo?

Porque detenerse también es una forma de cuidado.

Vivimos en una cultura que suele valorar la productividad, la velocidad y la capacidad de hacer cada vez más. Pero hacer más no siempre significa vivir mejor. Incluso el bienestar puede transformarse en otra exigencia cuando sentimos que deberíamos estar siempre saludables, motivados, organizados y emocionalmente equilibrados.

Quizás el desafío no sea cambiar toda nuestra vida de un día para otro, sino recuperar pequeños espacios de elección.

Preguntarnos qué queremos conservar, qué necesitamos modificar, qué límites necesitamos establecer y qué lugar estamos ocupando dentro de nuestra propia vida.

Elegir también implica reconocer que nuestras necesidades pueden cambiar. Lo que alguna vez fue adecuado para nosotros puede dejar de serlo. Y revisar nuestras elecciones no significa fracasar: significa estar atentos a quiénes somos hoy.

Tal vez el bienestar no consista en tener una vida sin dificultades, sino en construir, poco a poco, una vida que tenga mayor coherencia con nuestros valores, nuestras necesidades y aquello que verdaderamente nos importa.

Por eso, quizás valga la pena hacer una pausa y preguntarnos:

¿Cuánto de mi vida estoy eligiendo y cuánto simplemente estoy sosteniendo?

A veces, una pregunta puede ser el comienzo de un despertar.

 

Milagros Tomich
Licenciada en Psicología M.P. 54.847
[email protected]
@lic.milagrostomich

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