
La autoexigencia desde una mirada gestáltica surge principalmente por introyecciones rígidas: mandatos, ideales y modelos de comportamiento que la persona va adoptando sin cuestionar, a lo largo de su vida. Estos mandatos provienen de la infancia y del entorno social y cultural. Por tanto, no son resultados de elecciones conscientes, sino adaptaciones de la persona para ser aceptada, amada, validada o valorada.
Es así como entramos constantemente en conflictos internos con nuestro ser. La dubitativa que se genera entre nuestra necesidad y la necesidad del otro o de la situación a transitar, puede llevarnos a la desconexión con nuestro verdadero sentir. La persona comienza a alejarse de su autorregulación organísmica.
Esta autorregulación natural que posee el ser humano, es la capacidad de identificar lo que necesita, siente y desea, y actuar en coherencia con ello. Cuando esto es interrumpido, podemos llegar a tener síntomas o emociones displacenteras que den cuenta del tal desconexión con mi necesidad.
Transitar la vida desde la autoexigencia puede sentirse de esta manera:
• Vivir en el “deber ser” en lugar del “yo soy”.
• Sensación de culpa o fracaso constante.
• Dificultad para descansar o disfrutar sin sentirse improductivo/a.
• Incapacidad para reconocer logros propios.
• Idealización/expectativa de un “yo perfecto” al cual nunca se alcanza.
Un acompañamiento terapéutico efectivo, el cual no se va a centrar en eliminar la intención de crecer o mejorar, sino de buscar la manera para redefinir la relación con uno mismo.
Esta redefinición nos invita a buscar una manera ecológica y saludable, para conectar con nuestras verdaderas necesidades y poder hacer en concordancia con nuestro sentir. Es así como el ser fieles a nosotros mismos y a nuestra esencia nos permite ser auténticos y felices.
En suma, la autoexigencia vista con consciencia, puede transformarse en energía vital bien orientada. Construir una mirada amorosa de nuestro ser, es nuestra responsabilidad. Podríamos comenzar por redefinir el concepto de autoexigencia por el de compromiso amoroso con nosotros. O bien, comenzar a hacernos algunas preguntas para ir hacia la tranformacion de la autexigencia en nuestro ser. Te dejo algunas:
-. ¿Qué parte de vos exige tanto? ¿Y qué parte se siente presionada?
- ¿Qué miedo aparece si bajás la exigencia?
- ¿A quién le estás queriendo demostrar algo?
- ¿Qué necesitás de verdad, en este momento?
- ¿Vivís desde el “tengo que” en vez del “quiero o elijo”?
Lic. Siomara Valente
MAT: 897
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