Natalia Welner, ¿cómo fueron los inicios en su profesión?
Nací rota. Durante años uní mis piezas de acuerdo a lo que otros querían o esperaban de mí. Hace 20 años tuve dos episodios que cambiaron mi vida: el fallecimiento de mi papá — alguien con quien crecí llena de miedo, en una casa donde la violencia era parte del paisaje — y el nacimiento de mi sobrina Guada. Cuando ella nació me pregunté:
"¿Esto es lo que quiero mostrarle a un bebé que recién llega al mundo?"
La respuesta fue no. Y ahí nació todo. Bajé 30 kilos, me recibí de coach y transformé mi vida para siempre.
¿Cuáles son los servicios que brindas en tu profesión?
Si no podés conectar con lo que sentís, tarde o temprano algo se rompe. Lo viví yo y lo veo todo el tiempo en los equipos con los que trabajo. Por eso me dedico a esto: ayudo a empresas, sobre todo equipos remotos e híbridos, a construir culturas donde la gente no tenga que dejar sus emociones en la puerta para ser productiva. A su vez, con Let a Woman, acompaño a mujeres profesionales a reconectar con lo que sienten a través del arte y el movimiento. Dos caminos que parecen distintos, pero tienen el mismo corazón: el de creer que sentir no es lo opuesto a funcionar bien. Más bien diría que es exactamente al revés.
¿Qué proyectos tenes por delante?
Sueño con armar una comunidad global de mujeres que deciden vivir mejor: más presentes, más flexibles. Vivir menos reactivas no cuesta plata, cuesta voluntad: se logra formando músculo emocional, que hay que entrenar todos los días. Let a Woman ya está en Buenos Aires y se está expandiendo online al mundo, porque el dolor no tiene un solo idioma, y las herramientas para transformarlo tampoco deberían tenerlo. Quiero que cualquier mujer profesional, esté donde esté, pueda encontrar este espacio. Y en paralelo, seguir trabajando con organizaciones que ya entendieron que la cultura emocional no es un extra sino que es el centro de todo.
¿Cuáles son sus diferenciales en el rubro?
No me dediqué al bienestar emocional porque sí. Lo necesité para sobrevivir, lo encontré y lo trabajé durante años. Por eso cuando acompaño a otras mujeres, no hablo desde un libro. Hablo desde lo que conozco.
Si comenzaras de nuevo, ¿qué harías diferente?
Hubiera entendido antes que todo lo que soy ES suficiente. Durante años me escondí: detrás de mis kilos, de mis dudas, de mis miedos. Hoy acompaño a otras mujeres desde la tranquilidad de saber quién soy y de dónde vengo. Eso no tiene manual. Tiene historia.
Datos de contacto:
Instagram: @natiwelner
LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/natalia-welner/
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