miércoles 01 de febrero del 2023

Terapia Regresiva

Nos reencontramos con el terapeuta Edgardo Esquina, para sumergirnos en la terapia regresiva o T.V.P (terapia de vidas pasadas). Esto, desde un enfoque diferente y ahuyentando, porque no, algunos miedos preestablecidos culturalmente sobre la muerte y renacimiento.

CREDITO CARAS

¿Cómo definirías a la terapia regresiva?

Si entendemos a las experiencias que trascienden a las personas, como terapias transpersonales, podríamos establecerlas dentro de este parámetro. Pero tal cual decía mi maestro, dentro de una definición más simple, y dándonos cuenta de que todos nuestros dolores están en el alma, de igual forma y en concordancia, la denominaría terapia del alma.

Establezcamos por un instante que quisiéramos hacer una revisión de nuestra vida. Podríamos encontrar una infinidad de hechos traumáticos, una muerte temprana en la infancia, una situación de vergüenza que nos marcó, la separación de nuestros padres, un abuso, o el motivo que fuere.

Uno solo de estos hechos, podría haber cambiado nuestra forma de ser, nuestra conducta. Entendamos que un trauma es un hecho que está relacionado a cierta carga emocional y queda establecida en nuestro subconsciente, aun si el recuerdo no está en el momento presente.

Si establecemos esto, y sabemos que a lo largo de infinidad de existencias han quedado en nuestra alma, incontables situaciones que nos han marcado y quedaron grabadas en el subconsciente de nuestro cuerpo actual, desde ahí podemos dimensionar y sacar conclusiones de cuántas incapacidades o miedos están relacionadas a nuestra vivencia del hoy.

 Cada palabra, pensamiento, emoción, sensación, asociada a estas situaciones podría estar afectándonos sin ser conscientes de ello.

 

¿Importan las creencias o religiones para este tipo de terapias?

En absoluto, la persona puede tener cualquier tipo de creencia. Lo importante de su parte, es la predisposición a la misma, como en cualquier tipo de tratamiento o terapia.

En Occidente, hablar de la muerte es complejo dado la negación a la misma. Simple y únicamente, lo vemos como una tragedia, con dolor, más allá de que independientemente sea la religión que fuere, hablamos de un dios, de un después.

Podemos decir entonces que es un punto intermedio, solamente nuestra ignorancia y lo que llamamos amnistía cósmica (no recordar hechos que podrían condicionarnos en la vida actual), nos ha llevado a este estado cultural de negación y pavor, sabiendo que es una de las certezas de nuestra vida.

En infinidad de regresiones, pasando por la muerte de algún cuerpo, ya sea propia o de pacientes, podemos decir que es dejar ese cuerpo y volar.

 

¿Si evaporamos agua, diríamos que el agua ha fallecido o que cambió su estado al no verla?

El agua sigue estando, y va a regresar y manifestarse como agua.

Nosotros también volvemos, simplemente pasamos por diferentes estados de consciencia.

Nuestra labor como terapeutas, es trabajar con esa consciencia expandida, guiando y contribuyendo a la sanación de esa alma, que nos permita un transitar más liviano y propenso al crecimiento.

Maestros espirituales lo han definido maravillosamente esto de la muerte y el después, por ejemplo: “para aquel que ha nacido, la muerte es segura y seguro el nacimiento para aquel que ha muerto”.

 

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