Hablar de La Espiga de Oro es hablar de mi familia, es una historia que comenzó hace más de 90 años y fue pasando de generación en generación, transformándose y creciendo, conservando siempre una misma esencia.
Todo comenzó en 1933 con mis abuelos Sabino y Enriqueta. Años más tarde, en 1947, ese sueño llegó a Pilar. De ellos heredamos mucho más que un oficio: una manera de trabajar, el valor de la palabra, el esfuerzo cotidiano y el convencimiento de que la calidad nunca debía negociarse.
Después llegó la generación de mis padres, Nilda y Pocho. Crecimos viéndolos trabajar, atender a los clientes, defender cada producto que representa el apellido de toda la familia. Aun hoy, hay personas que vienen a buscar el mignon de “Pocho”, esas pequeñas cosas nos hacen entender cuánto de ellos sigue presente en La Espiga.

La Espiga ya era y es parte de nuestras vidas, Con los años cada uno fue asumiendo diferentes responsabilidades, pero nunca consideró este recorrido como una historia individual.
Junto con mi hermana compartimos una empresa, pero también recuerdos, aprendizajes, decisiones y una historia familiar que nos precede.
En la actualidad, tenemos el privilegio de ver a la cuarta generación participando, nuestros hijos se involucran desde adentro y desde afuera de la empresa, aportando nuevas miradas y hasta la quinta generación, con apenas cuatro años, ya tiene participación en nuestras redes. Continuar un legado no significa repetir lo que hicieron quienes estuvieron antes, sino comprender de dónde venimos para decidir hacia dónde queremos ir. Esta historia de tantos años, se construye en unión entre la familia y todas las personas que trabajaron y trabajan cada día en La Espiga. Incorporamos nuevos productos, tecnología, canales de venta y nuevas formas de relacionarnos con nuestros clientes. Consideramos que la tradición e innovación pueden convivir sin perder nuestra esencia artesanal y la cercanía con la gente.
También entendemos que una empresa que forma parte de una comunidad desde hace tantos años tiene una responsabilidad que va más allá de lo comercial. Por eso, a lo largo del tiempo, La Espiga ha acompañado con donaciones y colaboraciones a distintas instituciones y entidades benéficas. Para nosotros, devolver una parte de lo que recibimos de nuestra comunidad es también una manera de agradecer y de honrar los valores que nos transmitieron quienes nos precedieron.
Cuando miro hacia atrás, pienso en mis abuelos, mis padres y tantas personas que hicieron posible este camino. Hoy a mi lado cuento con el apoyo incondicional de mi esposo y de nuestra familia y a quienes hacen que La Espiga abra sus puertas cada día. Y cuando miro hacia adelante, veo a las nuevas generaciones empezando a escribir la continuación de la historia.
Para nosotros el verdadero éxito no consiste solamente en hacer crecer La Espiga, sino en lograr que, muchos años después, siga siendo una empresa familiar con proyecto de futuro.
Datos de contacto:
Cel: 11-5099-2335
Web: laespigadeoropilar.com.ar
Instagram: laespigadeoropilar
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