Mía Cambiaso, la primogénita de la familia conformada por María Vázquez y Adolfo Cambiaso, eligió pasar el Año Nuevo en el campo familiar de Cañuelas, capturando momentos que mezclan la vida rural con su pasión por los caballos y la tradición polera que acompaña a su apellido.
Crecida literalmente entre potreros, Mía logró combinar su formación deportiva con un perfil propio dentro del lifestyle campestre que su familia representa.
Un comienzo de año diferente para Mía
La escena festiva lejos de las luces de la ciudad representa para ella un espacio de reconexión con la naturaleza, con la crianza de caballos y con valores familiares que marcaron su infancia. No sorprende: desde muy joven Mía estuvo rodeada de equinos y ha sido parte activa de la cultura del polo desde sus primeros años, mostrando talento y compromiso en el deporte que identificó a su padre.
La familia Cambiaso-Vázquez eligió tradicionalmente las estancias y campos como escenarios para celebrar momentos especiales. En el ambiente del polo, el polo–rural es tan protagonista como los grandes eventos deportivos, y allí Mía Cambiaso encontró su propio espacio para crecer. Con 23 años, la joven imprimió su sello personal, tanto dentro de la cuadra como fuera de ella.
Pasar el 31 de diciembre en el campo implica largas jornadas al aire libre, caminatas entre potreros y el tiempo compartido en torno a la cocina tradicional: asados, picadas campestres y sobremesas al ritmo de charlas familiares. Este estilo de celebración refuerza el vínculo íntimo entre Mía, sus hermanos y sus padres, lejos del bullicio urbano.
La particularidad de Mía Cambiaso es que no solo es conocida por su pertenencia familiar, sino también por su propia trayectoria: con sólo 23 años ya ganó relevancia dentro de la escena del polo femenino, integrando equipos y participando en torneos nacionales e internacionales. Además, incursionó en el mundo de la moda y lifestyle, potenciando una figura pública que va más allá del apellido de sus padres.
Este equilibrio entre tradición campestre —criada entre caballos, potreros y eventos de polo— y una proyección personal en otros terrenos como el estilo y la presencia en medios, define su vida diaria. De hecho, Mía ilustra ese vínculo en cada jornada del campo, donde la moda rural se fusiona con una estética deportiva y natural que ahora también aparece en redes sociales y editoriales.
Entre caballos, campo y tradiciones
Además de las actividades propias del campo, el encuentro familiar incluyó paseo con caballos, sesiones de fotos naturales y momentos espontáneos entre hermanos, en los que los lazos afectivos quedaron grabados como recuerdos del inicio de 2026. No es menor que Mía haya crecido observando a su madre y a su padre como referentes, tanto en su carrera profesional como en el deporte que él domina desde hace años.
El polo no es sólo un deporte para los Cambiaso; es un estilo de vida que impregna cada festejo, cada reunión familiar y, claro está, las temporadas en el campo que marcan el paso del tiempo. Precisamente esa convivencia intensa con la naturaleza y el ambiente taurino rural fue el telón de fondo del festejo de Año Nuevo de Mía.
Para Mía Cambiaso, este inicio de año representa también la antesala a una temporada cargada de desafíos. En los próximos meses se espera que continúe su participación en torneos de polo femenino y amplíe sus actividades en el mundo de la moda y los contenidos digitales, donde ya ha comenzado a dejar huellas propias.
BR
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