Rocío Igarzábal, la actriz y cantante que conmovió a toda una generación con su paso por Casi Ángeles, reveló recientemente uno de los capítulos más oscuros detrás del fenómeno juvenil. Lejos de la nostalgia luminosa que muchos recuerdan, Igarzábal contó que durante la época de mayor éxito vivió una situación que la marcó profundamente: amenazas constantes, acoso y miedo que modificaron su vida cotidiana. Así lo relató en el programa Puro Show (El Trece), donde no esquivó detalles sobre el clima de tensión que atravesó años atrás.
Rocío Igarzábal: del brillo a la angustia
Según explicó Igarzábal, todo comenzó con mensajes intimidantes que no tardaron en escalar en gravedad y precisión. “Me amenazaban, eran amenazas heavies con mi dirección, la patente de mi auto. Me estaban siguiendo”, contó, describiendo un acoso persistente que la obligó a extremar cuidados incluso fuera de cámaras. La situación fue tan alarmante que, acompañada por su familia, decidió formalizar una denuncia ante la justicia para intentar frenar el hostigamiento.
El impacto de esas amenazas no se quedó en el plano personal: también se volvió parte de su experiencia profesional. Igarzábal recordó que, en varias presentaciones en vivo, hubo que implementar operativos de seguridad específicos debido a las advertencias que recibían relacionadas con los shows y los lugares donde se presentaban. Ese contraste entre la emoción del éxito artístico y la sombra del miedo generó un desgaste emocional que la actriz reconoció como uno de los momentos más difíciles de su carrera.
Cómo Rocío Igarzábal superó el calvario
Con el paso del tiempo y gracias a la investigación, las autoridades pudieron identificar a la persona detrás de las amenazas. “Por suerte pudimos dar con la persona que estaba haciendo las amenazas y no jodió más”, reveló al explicar que se trataba de alguien que frecuentaba los estudios de grabación y que había sido reconocido por el equipo.
Con el paso del tiempo, ese período puede ser observado con una mezcla de reflexión y alivio, luego de haber logrado cerrar uno de los capítulos más oscuros de su vida, tal como lo expresó Rocío Igarzábal. Su testimonio deja al descubierto no solo la presión que atravesaron muchos jóvenes talentos en el momento de mayor exposición de Casi Ángeles, sino también la importancia de hablar con honestidad sobre los costos emocionales que, en algunos casos, trae aparejada la fama temprana.
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