martes 19 de noviembre de 2019
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ESPECTáCULOS | 18-10-2019 18:25

La boda de Isabelita Sarli, la hija de la Coca, con Damián Almirón

Junto a sus familiares y amigos la heredera de la estrella argentina dijo: "Este casamiento es un tributo a mi madre". Galería de fotos

Durante meses madre e hija estuvieron planeando y hablando sobre este casamiento. Las dos querían y soñaban que fuera un momento único, cargado de emociones y de esos recuerdos que se guardan por el resto de la vida en un pequeño rincón del corazón. Pero la débil salud de Isabel, la emblemática y tan querida “Coca” Sarli, no la dejó ver la realización de aquel tan soñado instante, y cerró definitivamente sus ojos el 25 de junio, a los 89 años. Entonces Isabelita lo pensó mucho y decidió que tendría su propia y particular ceremonia y que todo sería en honor y por el recuerdo de su madre. “La habíamos hablado tantas veces con ella que no podía imaginar ese momento sin su presencia. Pero igual me repuse y decidí que esta boda fuera un tributo a mi madre. Ella se lo merecía todo. Por eso el primer homenaje fue lucir como ella. Y pensé en algún vestido suyo porque juntas habíamos hablado tantas veces de este momento pero después yo misma diseñé uno inspirado en los que le creaba Paco Jamandreu; blanco, debajo de la rodilla, con escote y bien ceñido al cuerpo”, cuenta la novia. En una ceremonia sencilla pero con una sentida carga de emociones encontradas, Isabelita y Damián Almirón quedaron convertidos en “marido y mujer” ante la Ley representada por un juez. Ella no dudó en llevar su cabello suelto con una gran flor, casi como uno de los distintivos sellos de su madre en la época dorada del cine nacional. Y completó su look con unas altas sandalias coloradas con moño. Estaba feliz pero con una extraña mixtura de sentimientos. Lágrimas de alegría y de tristeza rodaron por sus mejillas.

Esta fue una ceremonia de amor puro. Porque esta unión reconfirmó nuestros votos de amor. Compartimos viajes, mi mundo, la vida y el amor a mi mamá con quien hoy es mi marido. El me acompañó y fue mi pilar hasta el final de mamá”, repitió con palabras de agradecimiento hacia el empresario que se ganó su corazón hace ya varios años. Al día siguiente de la ceremonia la pareja tuvo una íntima recepción con familia y amigos como Antonio Grimau. Y para no romper con la tradición hubo torta de bodas, brindis y música. Y el orgullo de ser hija de una grande como “la Coca” volvió a ganar la emoción cuando Isabelita anunció que su madre sería homenajeada en el Festival de Cine de SITGES, en Barcelona y, la próxima semana, en el Festival de Cine Internacional de Paraná repasarán su trayectoria.

 

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