Corría el año 1999 cuando los caminos de Máxima Zorreguieta y, en entonces príncipe, Guillermo Alejandro de los Países Bajos, se cruzaron durante la Feria de Abril en Sevilla, España. Ese primer encuentro dio paso a una de las historias de amor más comentadas en la realeza, una plebeya y un heredero al trono se enamoraron y ahora son una de las parejas monarcas más queridas.

Pero antes de esta historia de amor real, la argentina vivió romances durante su joventud. La relación con Federico de Álzaga habría marcado un antes y después en su vida amorosa, luego de tomar decisiones que atravesaron el noviazgo, en el que había apostado su futuro.
Quién fue Federico de Álzaga en la vida de Máxima Zorreguieta
En febrero del 2002, Máxima Zorreguieta y Guillermo Alejandro de los Países Bajos contrajeron matrimonio, luego de un intenso romance. La pareja se convirtió en una de las favortiras de la realeza del mundo, al ser la fusión de dos mundos: una vida de reinados, castillos y poder, con la realidad de la joven argentina que buscaba cumplir sus deseos profesionales, sin pensar en una vida dentro de la monarquía.
Aquella mujer que conquistó a un príncipe se convirtió en una figura de interés, y todos los aspectos de su vida fueron analizados con detalles. Y por supuesto que sus antiguos amores fueron "investigados". Uno de los nombres de resonó fuertemente fue el de Federico de Álzaga, con quien la actual reina de Países Bajos mantuvo una extensa relación.

Los entonces jóvenes se conocieron durante la época que Máxima Zorreguieta estaba por terminar sus estudios de Licenciatura en Economía en la Universidad Católica Argentina (UCA), donde se graduó en 1995. Luego de meses de un romane afianzado, que habría incluido la presentación oficial en ambas familias, la joven le habría expresado a su novio las intenciones de mudarse a Nueva York, para probar suerte en el rubro bancario. Allí la relación habría tenido un quiebre por no compartir proyectos de vida.
Según el libro Máxima, la construcción de una reina de Paula Galloni y Rodolfo Vera este romance fue para la argentina un antes y después, ya que habría pensado que en Federico había encontrado al hombre de su vida. Sin embargo, la diferencia de decisiones de vida habría sifo uno de los motivos de distancia. Cuando la relación ya estaba quebrada, la actual reina habría sido determinante para Federico y le habría úesto un ultimatum: “O nos casamos o me voy”.

Posteriormente, Nueva York fue su próximo destino, poniendo fin a esa relación en la que imaginó una vida en pareja. Luego, la historia habla por si sola: un nuevo amor llegó a los días de Máxima Zorreguieta, un hombre que la llevó a conocer una nueva realidad, en la que no se había imaginado estar. Hoy, es parte de la realeza y se posiciona como una reina cautivadora y disruptiva.
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