lunes 23 de marzo del 2026
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Así es la casa de Julián Álvarez y Emilia Ferrero: cocina quirúrgica, jardín de doble altura y salón de juegos privado

Un recorrido por decisiones concretas de diseño, de la iluminación a la distribución, que muestran cómo se organiza la vida diaria adentro de la casa.

Emilia Ferrero y Julián Álvarez
Emilia Ferrero y Julián Álvarez | INSTAGRAM/@emiliafferrero

La casa de Julián Álvarez y Emilia Ferrero en Madrid no busca impresionar desde el exceso, sino desde cómo están resueltos los espacios, y eso se percibe desde el ingreso, donde el recibidor de doble altura marca el tono con amplitud, aire y una circulación clara hacia el resto de la vivienda, acompañado por un bonsái que introduce un punto focal puntual. Este recorrido se conoció a partir de un video en el que el propio Julián abrió las puertas de su casa para el canal de YouTube de Agustín Creevy, ex jugador de rugby, donde se pueden ver en detalle los distintos ambientes. 

Julián Álvarez y Emilia Ferrero: cocina equipada y living integrado

La cocina se desarrolla en torno a una isla central de gran tamaño que concentra la zona de trabajo con una lógica casi quirúrgica en su organización, donde cada elemento parece estar ubicado en función del uso. La placa de cocción está integrada en la superficie con un sistema de extracción enrasado en la mesada que evita campanas visibles, mientras que los muebles lisos, sin tiradores, se organizan en módulos verticales donde se empotran los hornos y se resuelve el guardado de forma continua. También hay sectores cerrados que mantienen el orden visual y refuerzan esa lectura limpia, mientras que la distribución deja pasillos amplios para circular con comodidad alrededor de la isla.

Casa de Julián Álvarez
Cocina con isla central, superficies continuas y equipamiento integrado.

El living se conecta directamente con este espacio, sin divisiones, y se organiza a partir de un sillón grande en tonos claros acompañado por mesas bajas de líneas simples que no recargan el ambiente. La iluminación combina rieles empotrados en el techo con spots direccionables y puntos de luz más puntuales que refuerzan sectores específicos, integrados en líneas negras que acompañan la geometría del espacio.

Casa de Julián Álvarez
Ingreso de doble altura, con circulación abierta y un bonsai

En una de las paredes, un cuadro abstracto de gran formato en tonos tierra introduce una variación material clara, ya que su superficie presenta relieves y marcas verticales que generan profundidad y contrastan con el resto de planos lisos. La televisión, en ese contexto, queda montada de forma discreta y no ocupa el centro de la composición, reforzando una composición limpia y ordenada.

Casa de Julián Álvarez
Living en tonos neutros con obra abstracta de textura marcada.

Julián Álvarez y Emilia Ferrero: área de juegos, jardín y despacho

Dentro del área social aparece un sector de juegos que funciona como una de las piezas más llamativas de la casa, casi como su “estrella” dentro del recorrido. No está separado ni escondido, sino integrado al ambiente principal, lo que refuerza su uso cotidiano. La mesa de pool está ubicada con espacio libre alrededor, lo que permite su uso sin interferencias y evidencia que fue pensada con medidas reales.

Sobre una de las paredes se instala un tablero de dardos electrónico que introduce luz y color dentro de una paleta más controlada, mientras que la barra, acompañada por banquetas, completa este sector. Sobre su superficie aparece una pochoclera, sumando un guiño más lúdico al espacio. Las estanterías abiertas organizan botellas y objetos de uso cotidiano, y la barra funciona tanto como apoyo como para marcar un límite sutil dentro del mismo ambiente.

Casa de Julián Álvarez
El jardín amplio con enredaderas que cubren los muros perimetrales.

Por último, el jardín de Julián Álvarez se extiende como continuidad del interior, con acceso directo desde los ventanales corredizos que vinculan el área social con el exterior. El pasto ocupa la mayor parte del terreno y los muros perimetrales delimitan el lote, aportando privacidad sin fragmentar el espacio. Sobre esos bordes se dispusieron enredaderas que los cubren y suavizan su presencia, mientras que algunos árboles aportan altura y sombra. 

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