domingo 11 de abril de 2021
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ACTUALIDAD | 19-01-2016 21:01

Ale y María del Mar

“Nos duele tener que separarnos”. Galería de fotos

Luego de vivir el peor momento de su vida, tras permanecer internado en el neuropsiquiátrico Avril durante 42 días, Matías Ale (38) recibió otro duro golpe y quizás el más inesperado. Con siete bolsos en sus manos, su flamante esposa, María del Mar Cuello Molar (24) abandonó la casa en la que vivían en un country de Bella Vista y partió a Carlos Paz, Córdoba, para refugiarse junto a su familia. Ambos decidieron “tomarse un tiempo” y el jueves 14 de enero, a poco más de tres meses de casados, ella se fue. “María y yo decidimos distanciarnos por un tiempo, unos días o lo que sea. Nos estábamos llevando muy mal. Eramos dos personas que estaban todo el día encerradas. María soportó mucho, aguantó todo lo que pudo. Me bancó durante todo el tiempo que pudo soportar. Vivo un momento en donde estoy recomponiendo mi ser y ahora lo más importante es que pueda terminar de recuperarme y sentirme bien. ¿Cómo estoy? Destruído, abatido y muy triste”, le dijo Matías a CARAS en exclusiva y rompió en llanto, el viernes 15 antes de ver a su terapéuta, Cristina, quien lo atendió excepcionalmente en su consultorio de Villa Ortuzar, para “recargar energías”.

Si bien la separación no es definitiva, a Matías se lo vio muy decaído y triste, como él mismo se define. Camina lento, le cuesta expresarse porque está muy sensibilizado y llora. Se nota a simple vista que hay un gran avance en su recuperación psíquica y emocional. El sabe por lo que pasó, es consciente de sus actos, no tiene estados depresivos en exceso ni picos de alegría. Su bipolaridad, la cual le fue diagnosticada en el neuropsiquiátrico, esta siendo tratada y él está a punto de recuperar su peso, todos los días anda en bicicleta por las calles del country donde vive y camina con amigos. Sin dudas, lo que sucedió dentro de las paredes de su casa,  determinó la separación de la pareja: Desde que Matías abandonó Avril, junto con María comenzó a concurrir a su psicóloga y a un psiquiatra quien es el responsable de controlar su medicación. Ella lo acompañó en todo momento, pero la relación con Elena, su suegra, con quien está fuertemente enfrentada, nunca pudo mejorar e incluso empeoró. Las dos mujeres más importantes en la vida de Ale ni se hablan y se tratan mal, y lógicamente el actor quedó en medio del fuego cruzado. Tanto Elena, como su hijo y su esposa viven en el mismo country: San Miguel de Ghiso, un barrio cerrado de 48 hectáreas. Y aunque las casas quedan a varias cuadras de distancia, los cruces entre las mujeres siempre fueron fuertes.

En plena recuperación, Matías intentó mediar entre ambas en más de una oportunidad pero jamás tuvo éxito. Su madre asegura que su esposa es un “monstruo diabólico, bipolar, trola, falopera, mala, kiosquera, busca fama, fría calculadora y soberbia”, y María dice  que su suegra “Hace magia negra y se interpone en el matrimonio”. La poca actividad de la pareja y las peleas familiares terminaron formando la tormenta perfecta para que se dé la separación —temporal o no, pero separación al fin—. “Yo no puedo vivir en medio de una guerra entre mi madre y mi esposa. No puedo. Así no se puede vivir. Cómo me dijo mi psicóloga ahora lo importante soy yo, lo más importante es que me ponga bien. Tengo que aprender a convivir conmigo mismo, pero hay una cosa que nunca va a cambiar, mi madre será lo que será, pero siempre será mi madre y yo no puedo estar peleado con ella. Ahora con mi mamá y mi hermano Elías, estoy en un buen momento”, le dijo Alé a CARAS. Es más, en su imagen de WhatsApp no tiene una foto, sino una leyenda: “Levantate, sonríele a la vida y sigue tu camino; no es tiempo para llorar, es tiempo de ir hacia adelante y ser feliz”.

Siempre acompañado por su amigo de la infancia, Luciano, quien se ocupa de motivarlo, de hacer ejercicio con él, y lo lleva al psicólogo y al psiquiatra, Matías es optimista en cuanto a su futuro y a pesar de estar distanciado de su esposa no se quitó la alianza matrimonial: “Nada es definitivo. Necesitábamos tomarnos un tiempo para ver las cosas desde otra perspectiva. Ella quería pasar tiempo con su familia, y yo necesito seguir aquí enfocándome en mi recuperación, es un momento muy duro y estoy profundamente triste, pero voy a salir adelante”, resumió Matías.

María del Mar, la otra protagonista de esta historia arribó a Carlos Paz, donde viven su madre, Nancy y su hermano, Lisandro, el viernes por la mañana. Saturada por las constantes peleas con Matías y agotada de su guerra personal con Elena, la cordobesa dijo basta y decidió irse a las sierras en busca de espacio, diversión y paz para pensar que quiere hacer con su matrimonio. Y a pesar de estar dolida y de seguir utilizando su alianza, ella se mostró espléndida y aprovechó cada momento en la Villa para disfrutar de sus afectos. “Necesitaba tomarme unos días para estar tranquila, para pensar un montón de cosas. Creo que esto va a servir para que Matías solucione algunos problemas con su familia, principalmente con su madre”, dijo ella y disparó contra Elena directamente.

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