sábado 27 de febrero de 2021
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ACTUALIDAD | 26-12-2017 07:51

La emoción de Marina Calabró al recordar a su papá

La periodista rompió en llanto al hablar de los últimos momentos junto a Juan Carlos Calabró.

Esta época del año sirve para hacer balances y es inevitable no recordar a quienes ya no están entre nosotros. Marina Calabró abrió su corazón y se emocionó hasta las lágrimas al hablar de su fallecido padre, el humorista Juan Carlos  Calabró.

Invitada a Vino para vos, el programa conducido por Tomás Dente en la señal KZO, la periodista se refirió a la relación que mantuvo con El Cala durante sus últimos años de vida.

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"Tendría que haber estado más con papá. Yo no sé, me dolió tanto su agonía que me costó acompañarlo. Lo negaba, era mi manera de negar, o iba al sanatorio a ver a Coca, y me costó ponerle el cuerpo a su enfermedad como sí lo pudo hacer Iliana. Pero no por desaprensiva o por estar demasiado ocupada, o por no haber sabido hacerme el tiempo, no. Por no haber tenido recursos interiores para afrontarlo, no pude", dijo.

"Y era consciente de que no podía, yo sabía que no era un problema ni de tiempo ni de desaprensión, desinterés, cero. Es que, como a él, me cuesta afrontar la muerte y me cuesta pararme frente a la agonía y la idea de ponerle el cuerpo a una enfermedad. Fue una enfermedad muy demandante, de mucha internación, de mucho deterioro físico, y en algún punto, además de admirar que Ileana pudo, envidio que haya podido. No sé si tiene lugar la palabra envidio, pero me hubiera gustado poder yo, y le agradezco que ella no se haya cubierto", detalló.

Luego, recordó un hecho puntual que la marcó para siempre: "Me acuerdo que un día yo venía manejando desde el centro, e Iliana me dice 'Mari, no te puedo cubrir más, él necesita que seas vos la que esté acá'. Y cuando me lo dijo así crudo. Y me dijo 'Mari, papá se va a morir y necesita que estés vos, no puedo poner más excusas, él quiere que estés. No me lo dijo pero lo sé, necesita que estés'. Hasta ahí yo iba más a acompañar a Coca, o a tomar un tecito y partía, ¿viste?, el que no se involucra demasiado. No es que no iba, ni que me borraba, pero no le puse el cuerpo, no pude ponerle el cuerpo, no pude. Y por un lado digo bueno, lo acepto como una limitación, lo trabajaré, lo trabajé y lo seguiré trabajando en terapia, y por otro lado esas horas o esos días que perdí son irrecuperables".

Por último, explicó: "La tranquilidad que me queda es que lo acompañé en la última diálisis, cuando ya el médico decidió no dializarlo más, porque sentía que no tenía sentido seguir sometiéndolo a algo tan invasivo, tan traumático cuando no había manera de revertir lo que a él le pasaba. Y desde el más profundo egoísmo le digo ¿papi, vos me querés a mí?, y me dijo 'con toda mi alma hija'. Creo que nunca me lo había dicho con tanto énfasis, con tanta intención y con tanta intensidad, ni con esas palabras. Mi papá era muy de la presencia física, de resolverte los problemas, de estar del otro lado del teléfono, pero no era muy ni del abrazo ni del te quiero, cosa que yo sí. Y ese día me dijo 'con toda el alma hija', y eso me dejó un poco más tranquila, pero soy consciente que tendría de que haberlo hecho mejor, espero que me haya perdonado", finalizó.

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