Así es la casa de Julián Álvarez y Emilia Ferrero en Madrid: muebles en torre, despacho y arte abstracto
El delantero de la selección argentina y su familia formaron su hogar en España, en una zona residencial, lejos del ruido de la ciudad.
La casa de Julián Álvarez y Emilia Ferrero en Madrid no busca impresionar desde el exceso, sino desde cómo están resueltos los espacios, y eso se percibe desde el ingreso, donde el recibidor de doble altura marca el tono con amplitud, aire y una circulación clara hacia el resto de la vivienda, acompañado por un bonsái que introduce un punto focal puntual. Este recorrido se conoció a partir de un video en el que el propio Julián abrió las puertas de su casa para el canal de YouTube de Agustín Creevy, ex jugador de rugby, donde se pueden ver en detalle los distintos ambientes.
Así es la cocina de Julián Álvarez y Emilia Ferrero
Julián Álvarez y Emilia Ferrero se unieron a varias de las tendencias que eligen los jugadores de fútbol al momento de decorar su casa. Pero también entienden que deben buscar la funcionalidad para ellos y para los que visitar el hogar. Es de público conocimiento que la pareja cuenta con Natali, una chef privada que se convirtió en una presencia clave dentro de la rutina. Con formación en nutrición deportiva y experiencia en la cocina de jugadores de élite, se volvió la "segunda dueña" de una cocina preparada para que ella se encuentre cómoda y el jugador y su novia puedan preparar sus platos favoritos.
Siguiendo con el concepto abierto que se mantiene en la casa, este espacio fusiona un diseño moderno, minimalista y de líneas limpias con algunas claves para la comodidad de las preparaciones. Los ventanales le permiten una conexión con el exterior, y que la luz natural se refleje sobre la paleta de colores neutras. En los únicos momentos donde se ven detalles negros es en la tecnología y en uno de sus muebles torre, también conocidos como las alacenas diseñadas desde el techo hasta el piso maximizando el espacio de guardado sin saturar la vista. Al estar perfectamente empotradas, actúan visualmente como una pared limpia, y se separan el elemento principal
La isla central delimita de manera sutil el área de trabajo de la cocina de las zonas de descanso, sirviendo además como punto de encuentro social y barra de desayuno. Con una mesada similar a la del esquinero, separa objetos como las hornallas del lavaplatos, y genera un espacio aún más grande.
La cocina de Julián Álvarez y Emilia Ferrero
El living se conecta directamente con este espacio, sin divisiones, y se organiza a partir de un sillón grande en tonos claros acompañado por mesas bajas de líneas simples que no recargan el ambiente. La iluminación combina rieles empotrados en el techo con spots direccionables y puntos de luz más puntuales que refuerzan sectores específicos, integrados en líneas negras que acompañan la geometría del espacio.
En una de las paredes, un cuadro abstracto de gran formato en tonos tierra introduce una variación material clara, ya que su superficie presenta relieves y marcas verticales que generan profundidad y contrastan con el resto de planos lisos. La televisión, en ese contexto, queda montada de forma discreta y no ocupa el centro de la composición, reforzando una composición limpia y ordenada.
Living en tonos neutros con obra abstracta de textura marcada.
Julián Álvarez y Emilia Ferrero: área de juegos, jardín y despacho
Dentro del área social aparece un sector de juegos que funciona como una de las piezas más llamativas de la casa, casi como su “estrella” dentro del recorrido. No está separado ni escondido, sino integrado al ambiente principal, lo que refuerza su uso cotidiano. La mesa de pool está ubicada con espacio libre alrededor, lo que permite su uso sin interferencias y evidencia que fue pensada con medidas reales.
Sobre una de las paredes se instala un tablero de dardos electrónico que introduce luz y color dentro de una paleta más controlada, mientras que la barra, acompañada por banquetas, completa este sector. Sobre su superficie aparece una pochoclera, sumando un guiño más lúdico al espacio. Las estanterías abiertas organizan botellas y objetos de uso cotidiano, y la barra funciona tanto como apoyo como para marcar un límite sutil dentro del mismo ambiente.
El jardín amplio con enredaderas que cubren los muros perimetrales.
Por último, el jardín de Julián Álvarez se extiende como continuidad del interior, con acceso directo desde los ventanales corredizos que vinculan el área social con el exterior. El pasto ocupa la mayor parte del terreno y los muros perimetrales delimitan el lote, aportando privacidad sin fragmentar el espacio. Sobre esos bordes se dispusieron enredaderas que los cubren y suavizan su presencia, mientras que algunos árboles aportan altura y sombra.
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