“Amo mi profesión. Mi carrera universitaria corrió en paralelo a embarazos y biberones, y la formación posuniversitaria transcurrió en numerosos grupos de estudio hasta desembocar en la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), donde hoy trabajo como miembro titular en función didáctica. Tengo libros publicados y actualmente me dedico, fundamentalmente, a supervisar a colegas en su clínica.”, sintetiza la Licenciada en psicología apenas comienza la charla.
Ana, contanos en detalle cómo nació tu vocación y cómo fueron tus inicios en la profesión
Mi deseo de ser analista despertó mucho antes de pisar la facultad. Tenía entre 8 y 10 años cuando mi padre, por tener que ocuparse de sus asuntos, confió mi cuidado a un amigo. Ese hombre se suicidó. Cuando me enteré, junto con la tristeza apareció un pensamiento que nunca me abandonó: “qué pena que no me lo dijo, porque lo podría haber ayudado”. Ahí, sin saberlo todavía, ya estaba el germen de lo que sería mi vocación.
Los inicios formales fueron igual de intensos. Arranqué mi carrera en el Hospital Escuela General San Martín, en Pediatría, atendiendo niños y familias sin siquiera tener un consultorio: atendíamos en los baños. Tuve que aprender, desde el primer día, que el vínculo terapéutico no depende del espacio físico sino de una misma. Sostener esa precariedad sin bajar la calidad de la escucha fue el verdadero desafío. Veinte años después fui supervisora en el Hospital Rivadavia, en clínica de adultos, en el área de adicciones. Y ese recorrido fue, en el fondo, siempre lo mismo: aprender a sostener a las personas incluso cuando las condiciones no son las ideales.

¿En qué estás enfocada actualmente?
Hoy mi actividad principal es la clínica y supervisión clínica: acompaño a colegas en el trabajo con sus pacientes, un lugar desde el cual también se transmite y se piensa el psicoanálisis en acto. A esto se suma mi función didáctica en la APA (Asociación Psicoanalítica Argentina) y la escritura, que fui volcando en los libros que publiqué a lo largo de los años.
¿Cuáles son tus prioridades profesionales de cara al futuro?
Me proyecto sosteniendo lo que ya vengo haciendo: transmitir, formar, seguir supervisando y seguir escribiendo. Después de un recorrido tan largo, la proyección no es tanto sumar cosas nuevas sino profundizar y transmitir lo aprendido a las generaciones que vienen.
¿Cuál considerás que es tu diferencial?
Quizás la experiencia de haber empezado literalmente en un baño de hospital y haber entendido, desde ese lugar tan precario, que lo que sostiene un tratamiento es el vínculo y la escucha, no el marco. Esa marca de origen atraviesa mi forma de trabajar y de supervisar.
¿Hay algo del camino recorrido que elegirías cambiar?
Nada. Todo lo vivido, con los momentos difíciles incluidos, fue exactamente lo que me permitió construirme en la analista que soy hoy. Cada experiencia tiene su lugar en mí.
Lic. Any Krieger
IG @anykrieger
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