A veces creemos que estamos tomando decisiones, cuando en realidad estamos repitiendo historias, mandatos y formas de vincularnos que aprendimos hace mucho tiempo. El verdadero despertar comienza cuando dejamos de vivir en automático y nos animamos a preguntarnos si la vida que tenemos todavía es la que elegimos.

Hay momentos en la vida en los que algo empieza a incomodarnos. No necesariamente porque todo esté mal. Tenemos trabajo, vínculos, responsabilidades, proyectos. Desde afuera, incluso, puede parecer que todo funciona. Pero internamente aparece una pregunta que no siempre queremos escuchar: ¿esto realmente lo elegí?
Porque no todo lo que hacemos es una elección consciente.
Muchas veces repetimos. Repetimos maneras de relacionarnos, de trabajar, de reaccionar frente a los conflictos, de vincularnos con el dinero, de pedir amor, de buscar reconocimiento. Repetimos incluso aquello que alguna vez nos prometimos que nunca íbamos a repetir.
¿Y por qué?
Porque aprendemos mucho antes de poder elegir. Aprendemos qué significa ser querido, qué tenemos que hacer para pertenecer, qué emociones podemos mostrar, qué sueños son posibles y cuáles parecen demasiado grandes para nosotros.
Y después crecemos creyendo que esas formas de vivir son simplemente “nuestra personalidad”.
Pero quizás algunas de ellas fueron estrategias que alguna vez necesitamos para adaptarnos.
El problema aparece cuando una estrategia que fue útil en otro momento comienza a dirigir nuestra vida actual.
Entonces podemos confundir tranquilidad con resignación, responsabilidad con sobrecarga, amor con dependencia, fortaleza con no pedir ayuda o éxito con demostrar nuestro valor.
Despertar no significa romper con todo ni convertirnos en otra persona.
Significa empezar a observarnos.
Preguntarnos: ¿por qué elijo esto? ¿Qué estoy tratando de demostrar? ¿Qué temo perder si cambio? ¿Esta decisión nace de lo que deseo o de lo que aprendí que debía desear?
Quizás una de las decisiones más importantes de nuestra vida no sea elegir un trabajo, una pareja, una ciudad o un proyecto.
Quizás sea elegir desde dónde queremos vivir.
Porque cuando dejamos de actuar solamente desde el miedo, el mandato o la necesidad de aprobación, aparece algo diferente: la posibilidad de construir una vida más coherente con quienes somos hoy.
Y tal vez ahí comienza el verdadero despertar.
No cuando descubrimos quién deberíamos ser, sino cuando nos animamos a preguntarnos, después de tantos años de repetir:
¿Qué elegiría hoy si no tuviera que seguir siendo quien aprendí que debía ser?
lic. Karina Pugliese
@lic.karipugliese
Mauricio Bentancour: el oficio de la platería y el valor de crear piezas que atraviesan generaciones
Cls Centro de Medicina Estética y Funcional consolida su propuesta con un equipo medico profesional, abordando la salud de manera integral
Liderar no es tener todas las respuestas: por qué la fortaleza personal define la calidad de las decisiones
Camelia Designs: piezas hechas a mano que nacen de una pasión por la moda
Milei compartió un posteo de la cumbre de la ONU al estilo de "Qué pasó ayer"
La manicura de lujo que llegó a reemplazar a las french nails
Así fue el regreso de Claudia Villafañe a Nápoles: el recuerdo de Diego Armando Maradona