Para quienes todavía no conocen el tratamiento, ¿cómo explicarías el mundo de la micropigmentación?
La micropigmentación es similar al tatuaje, pero no es permanente.
Es una técnica realizada con el objetivo de recuperar la autoestima a través del arte, utilizando pigmentos específicos y protocolos desarrollados para cada necesidad.
Hoy, la micropigmentación tiene diferentes áreas dentro del mercado. La más conocida es la micropigmentación estética, como cejas, labios y ojos, que tiene como objetivo resaltar la belleza natural de las mujeres, corregir pequeñas asimetrías y brindar más practicidad en el día a día, haciendo que muchas se sientan más seguras incluso sin maquillaje.
Por otro lado, también existe un área todavía poco conocida, pero con una demanda gigantesca y un impacto profundamente emocional en la vida de las pacientes: la micropigmentación paramédica, área a la que hoy me dedico.
La micropigmentación paramédica actúa en la reconstrucción estética de zonas afectadas por cirugías, cáncer de mama, accidentes, quemaduras o traumas en la piel. A través de protocolos postquirúrgicos, logramos reconstruir areolas, suavizar cicatrices y devolver naturalidad a regiones que muchas veces cargan marcas físicas y emocionales.
Hoy, estos protocolos trabajan de la mano con la medicina, con el propósito de refinar los resultados postquirúrgicos y ayudar a las pacientes a recuperar su autoestima sin necesidad de volver a un quirófano. Porque muchas veces la paciente ya está curada físicamente, pero aún no consigue mirarse al espejo y sentirse completa.
Y es exactamente ahí donde el arte se transforma en algo mucho más grande: acogimiento, reconstrucción emocional y reencuentro con la propia imagen.
¿Cómo descubriste el mundo de la micropigmentación?
Descubrí la micropigmentación en un momento de mi vida en el que buscaba algo más que una profesión: quería generar un impacto real en la vida de las personas.
Fue a través de una médica, que me habló sobre esta técnica, que me enamoré de este universo al darme cuenta que a través de mis manos, podía transformar vidas. Lo que más me cautivó fue comprender que la micropigmentación va mucho más allá de la estética: tiene el poder de devolver autoestima, identidad y confianza.
Entender cómo un detalle puede transformar completamente la manera en que una persona se ve y se siente fue lo que me llevó a elegir este camino y dedicar mi trayectoria a unir técnica, sensibilidad y propósito en cada atención.
¿Cuál es el cambio más importante que ves en una persona, después del procedimiento?
El cambio más importante no es solamente físico… es emocional.
Muchas personas llegan buscando corregir una asimetría, recuperar una aréola o armonizar una zona específica, pero lo que realmente cambia es la forma en que vuelven a mirarse al espejo.
La micropigmentación tiene el poder de devolver seguridad, feminidad, identidad y autoestima.
He visto pacientes volver a usar un bikini después de años, sentirse completas nuevamente después de un cáncer o simplemente salir de una sesión sintiéndose más seguras y felices consigo mismas.
Por eso siempre digo que nuestro trabajo va mucho más allá de la estética: transformamos emociones a través del arte.
¿Recuerdas algún caso que te haya emocionado especialmente en tu carrera?
Una mamá llegó a la clínica Aréola Flower, en Brasil, academia en la que fui formada y que hoy está presente en más de 35 países, siendo reconocida internacionalmente y aliada de grandes hospitales de referencia mundial.
Ella buscaba mucho más que un procedimiento… buscaba volver a sentirse completa después de todo lo que había vivido. Durante toda la consulta, su hijo adolescente permaneció en silencio, observando discretamente, casi sin reaccionar.
Al finalizar el procedimiento y despedirse, él se acercó, me abrazó y me dijo:
“Gracias por lo que hiciste por mi mamá.”
En ese instante entendí, una vez más, que nuestro trabajo va mucho más allá de la estética. No transformamos solamente una imagen… transformamos autoestima, emociones y la manera en que una mujer vuelve a verse a sí misma después del dolor.
Ese día lloré muchísimo, porque comprendí aún más el verdadero impacto que tiene la micropigmentación paramédica en la vida de las personas y sus familias.

¿Cuál es el mito más común sobre la micropigmentación que te gustaría derribar?
El mito que más me gustaría derribar es que la micropigmentación paramédica es solamente estética.
Muchas personas todavía no conocen el verdadero impacto emocional y psicológico que este trabajo puede tener en la vida de un paciente. Hoy, la micropigmentación paramédica debería formar parte obligatoria de clínicas estéticas, hospitales y equipos multidisciplinarios de recuperación.
Después de un cáncer de mama, de una mastectomía o incluso de una cirugía estética que terminó en frustración o trauma, muchas mujeres dejan de reconocerse frente al espejo. Y cuando la autoimagen se rompe, muchas veces también se rompe la autoestima, la seguridad y hasta la voluntad de volver a vivir plenamente.
Nosotros no trabajamos solamente sobre la piel. Trabajamos sobre emociones, identidad y reconstrucción emocional.
He visto pacientes volver a sonreír, volver a usar ropa que evitaban, volver a mirarse con amor después de años de dolor. Por eso creo que la dermopigmentación paramédica no es un lujo ni un detalle final… es parte fundamental del proceso de recuperación humana.
¿Qué cuidados previos y posteriores son fundamentales para lograr buenos resultados?
Los cuidados previos y posteriores son fundamentales para lograr un resultado bonito, seguro y con una mejor cicatrización.
Antes del procedimiento, siempre recomiendo una evaluación individualizada, porque cada piel y cada paciente tienen necesidades diferentes. Mantener una buena hidratación del cuerpo y de la piel es fundamental para favorecer una mejor recuperación y respuesta del tejido. Además, evitar exposición solar intensa, procesos inflamatorios en la piel y seguir correctamente las orientaciones del profesional hace toda la diferencia en la fijación y recuperación.
Después del procedimiento, el mayor secreto está en respetar el proceso de cicatrización. Muchas personas creen que el resultado depende solamente de la técnica, pero el cuidado posterior influye muchísimo en el color, definición y naturalidad final.
Evitar sol, calor excesivo, fricción, no retirar costras y mantener la hidratación recomendada son cuidados esenciales. También es importante evitar actividades físicas intensas en los primeros días, además de mar, piscina y sauna, para garantizar una mejor recuperación y cicatrización de la piel.
La micropigmentación es un trabajo realizado en conjunto: parte depende de la técnica del profesional y otra parte del compromiso del paciente con su recuperación. Cuando ambos trabajan juntos, los resultados pueden ser realmente transformadores.
Contactos:
Lorena Banno
Dermocosmiatra & PMU | Micropigmentación Reconstructiva
@lorenabanno
www.lorenabanno.com
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