La ficción argentina vive un momento de gran repercusión con La Hija del Fuego, la serie que tiene a La China Suárez como protagonista. Dentro de ese universo narrativo, la relación entre los personajes interpretados por Joaquín Ferreira y sangre japonesa llamó la atención por su intensidad, su naturalidad y la forma en que se desarrolló a lo largo de los capítulos.
La conexión entre Joaquín Ferreira y la China Suárez
En una entrevista, Ferreira se refirió al vínculo que construyeron dentro de la ficción y habló sobre la química entre ambos. “Hubo algo más ahí”, dijo, señalando que la conexión entre sus personajes no fue algo trivial ni superficial, sino resultado de un trabajo profundo y de una elección consciente de cómo querían contar esa historia.
Ferreira explicó que, desde el primer día de grabación, existió una actitud colaborativa entre él y Suárez, más allá de repetir líneas de guión. “Nos entendíamos rápido, sabíamos qué queríamos lograr y eso facilitó que la relación en pantalla tuviera credibilidad y fuerza narrativa”, relató el actor, destacando la importancia de la confianza mutua.
En La Hija del Fuego, la historia entre los personajes tiene momentos de tensión, deseo, conflicto y desencuentro. Todo ese abanico emocional no solo fue pensado por los guionistas, sino trabajado en conjunto por los intérpretes. “Hay escenas donde hay un silencio que dice más que mil palabras —contó Ferreira— y eso solo se logra cuando hay una química real entre los actores.”
Un vínculo orgánico que traspasa el guion
En la misma conversación, Joaquín Ferreira se animó a decir que, aunque su relación con la China Suárez en la serie es ficción, existió una naturalidad en la forma de encarar las escenas que hizo que la audiencia lo sintiera como algo más que palabras escritas. En todo momento, el actor hizo énfasis en que se generó algo muy lindo mientras actuaban.
Ferreira también agradeció el trabajo con el resto del elenco y el equipo técnico, aunque insistió en que la dinámica en particular con Suárez fue clave a la hora de transmitir una historia creíble. “La calidad de una escena no solo depende de lo que está escrito, sino de cómo se siente entre los actores que la viven”, aseguró. Esa afirmación dejó en claro que, para él, el vínculo profesional y humano con Suárez fue fundamental.
Ferreira comentó que todo actor espera que su trabajo conecte con la gente, pero que cuando ese vínculo sucede de manera espontánea y sostenida, tiene un valor especial. “Poder contar una historia que llega al otro emocionalmente es el mejor elogio que puede recibir un actor”, afirmó.
La Hija del Fuego sigue su curso en la TV abierta, y con actores que hablan abiertamente de su conexión emocional, queda claro que para muchos espectadores la historia va más allá de la trama: se trata de una experiencia compartida entre intérpretes y público, algo que Joaquín Ferreira lo confirmó al referirse a la China Suárez.
BR
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