La historia de amor entre Valeria Bertuccelli y Vicentico (Gabriel Julio Fernández Capello) tiene algo de simple y, al mismo tiempo, muy poco convencional. Se conocieron a fines de 1993 durante el rodaje de 1000 boomerangs y, desde entonces, no se separaron más. Más de 30 años después, siguen juntos, lejos de escándalos y con una dinámica que siempre fue muy distinta a la de otras parejas del medio.
Valeria Bertuccelli y Vicentico: una familia express que se armó sin vueltas
Lo que más sorprende de su historia es la velocidad con la que avanzó todo. A muy poco de empezar a salir, Valeria Bertuccelli quedó embarazada y eso terminó de consolidar el vínculo. Sin demasiada planificación, pasaron de conocerse a formar una familia en cuestión de meses. De ahí viene esa idea de “familia express” que los define bastante bien. Con el tiempo llegaron sus hijos, Vicente y Florián, y ese proyecto que arrancó casi de casualidad se fue afianzando. Siempre hablaron de ese proceso con naturalidad, sin romantizarlo demasiado pero tampoco dramatizarlo. En su caso, todo fluyó más por intuición que por estructura, y eso, en su caso, parece haberles funcionado.
Valeria Bertuccelli y Vicentico: un casamiento de casualidad y sin papeles en regla
En medio de ese contexto se dio uno de los episodios más llamativos de su historia: el casamiento. Ocurrió en 1994, apenas un año después de conocerse, cuando Valeria ya estaba embarazada de siete meses. Fue en Miami, durante una gira de Los Fabulosos Cadillacs, y bastante improvisado, sin planificación previa ni ceremonia tradicional. “Fue medio de accidente”, contó Bertuccelli en Sábado Bus (Telefe), dejando en claro el espíritu espontáneo de esa decisión.
La situación fue bastante particular: ambos habían perdido el DNI y no tenían ganas de iniciar trámites en Argentina. En medio del viaje, se enteraron de que en Estados Unidos podían casarse presentando solo el pasaporte, y aprovecharon la oportunidad. Así, casi sin pensarlo demasiado, pasaron por el registro civil y formalizaron su vínculo en cuestión de horas. Sin embargo, al regresar al país nunca realizaron la validación legal correspondiente, por lo que ese matrimonio no tiene validez en Argentina. Un detalle que nunca fue un problema para ellos, que siempre mantuvieron una relación más ligada a lo afectivo que a lo formal.
Más allá de lo atípico, lo que sostiene la relación es algo bastante concreto: la admiración mutua. “Admirar mucho al otro en todo… me encanta lo que hace como artista”, dijo la actriz en una entrevista. Vicentico, por su parte, también lo dejó claro: “Creo que somos muy parejos en respetar lo que el otro hace”. A lo largo de los años hubo rumores, como en 2014, cuando se habló de una crisis. Pero ella fue directa: “Nunca tuvimos una crisis… somos felices”. Con una forma de vivir bastante relajada , “la plata es para usarla, para divertirnos”, dijeron alguna vez; su historia demuestra que no todo pasa por los papeles. A veces, alcanza con que funcione.
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