A los 22, la hija mayor de los reyes Máxima (55) y Guillermo (59) se convirtió en la “gran” representante de la Casa Real de Orange. Amalia demuestra en cada una de sus apariciones públicas ser una digna heredera de su madre y una inequívoca apuesta para el futuro de la corona de los Países Bajos. Y, más allá de sus compromisos oficiales, la princesa no puede ocultar una de sus grandes pasiones: los caballos. Por eso ya no es ninguna sorpresa verla en todos los eventos relacionados con el mundo equino.
Sólo hay que recordar que Amalia practica equitación desde que tiene 4 años; considera las caballerizas del palacio como su “refugio personal” y ha participado en varias competencias con su amado caballo Mojito. Hasta junio del año pasado la princesa entrenaba diariamente y mostrando una gran disciplina. Sin embargo, justamente un accidente la alejó temporalmente de Mojito.
Una caída que le provocó una dolorosa fractura en su brazo la llevó de urgencia al quirófano y a meses de reposo. Hoy, una profunda cicatriz entre el hombro y el codo, muestra las secuelas de aquella caída. Pero lejos de alejarse de los caballos, Amalia comenzó una tranquila recuperación que la dejó volver a participar en los Campeonatos Mundiales de Hípica que se realizaron en Aquisgrán, Alemania.
Allí hizo su entrada triunfal en el carruaje histórico Crème Calèche de 1898 con un solero, con finos breteles, con rayas blancas y verdes –by Nina Blanc-, más stilettos de Gianvito Rossi, bolso de Elie Saab y aros colgantes de esmeraldas de su madre. Detalle que le aportó glamour y que tomó prestado del Joyero Real, ya que es una piedra ovalada enmarcada por un borde de diamantes que se conecta mediante un pequeño brillante y que combinó a la perfección con toda la paleta de colores elegida.
Outfit que dejó al descubierto su profunda cicatriz. “Amo a los caballos y si realmente quieren conocerme deben verme cuando estoy junto al mío... Porque en los momentos con los caballos es cuando realmente puedo ser yo misma sin etiquetas”, supo confesar.
Al día siguiente, con el mismo entusiasmo, la princesa regresó al evento luciendo pantalones rectos blancos, blusa borravino con bordados blancos, by Sezàne, zapatillas Handball Spezial en marrón, de Gen Z, bolso Vancouver by DeMiller London y grandes aros dorados también del joyero de Máxima.
En ambas ocasiones la princesa Amalia recibió grandes elogios por sus outfits que mezclan detalles contemporáneos con toques históricos, como las joyas de los Orange Nassau.
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