sábado 17 de abril de 2021
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ACTUALIDAD | 21-12-2015 11:18

Gisela Bernal y Francisco Delgado junto a su hijo

“Ian ya comenzo a decirme papá”. Galería de fotos

La tarde está al caer y la postal bien podría ser la de una familia consolidada. Mientras  Francisco Delgado (30) le acomoda la camisa blanca a su hijo Ian (2), Gisela Bernal (29) los observa orgullosa, con la tranquilidad de aquellos que sienten que la tormenta ya pasó. Es que ya no quedan rastros en la cara de Bernal de su polémica separación de Ariel Diwan (40) —quien actualmente no tiene contacto con el niño—. “Estamos atravesando un gran momento luego de un comienzo de año difícil e intenso. El tiempo fue aclarando el panorama, calmando las aguas. Si bien cada uno está con sus cosas, nos une un amor inmenso que facilita nuestra tarea como padres de Ian”, dice Gisela. Francisco asiente con la mirada y agrega: “Es uno de mis mejores años.  Siempre fui muy nómada, conozco 46 países. Y hasta en cierta ocasión pensé que tener un hijo iba a ser algo problemático por mi estilo de vida. Hoy, en cambio, la paternidad me centró, me dio una felicidad que no conocía. Tuve ganas de asentarme. Por eso me alquilé un departamento amplio en Buenos Aires para compartir más tiempo con mis hijos”. Delgado también es padre de Elena (seis meses) —fruto de su relación con la bailarina Barby Silenzi (32)—,  y se ocupa mucho de su hija. Tras confirmar a través de un ADN el lazo paterno con Ian, el ganador de GH 2015 destaca que su realidad es tan distinta como ideal: “Estoy muy feliz, gozando de la plenitud que siempre anhelé. Parafraseando al tema de Ciro y Los Persas, ‘Canción de cuna’, todas las mañanas mis hijos encienden mi motor. Antes no tenía ganas de hacer ciertas cosas y las postergaba. Ahora quiero estar en cada minuto de sus crecimientos. Quiero hacer todo bien para generarles una estabilidad económica a ellos”.

El vínculo de padre e hijo entre Francisco e Ian es reciente. Pero en sus risas, detrás de esos abrazos y besos que el pequeño le prodigó a Delgado durante toda la producción con CARAS, la conexión parece atemporal. Incluso la propia Gisela se sorprende y alegra ante esa adaptación inmediata: “Naturalmente, tal cual me dijo la terapeuta, se va construyendo entre ellos una relación muy sana, pura y genuina. Verlos juntos es hermoso. De a poco todo se estabilizó y nos fuimos encontrando en esta nueva familia. El gordito entiende bastante y, en los últimos días, jugando me manifestó que Fran es su papá. Cuando lo ve en la tele, lo señala y le dice ‘Pa’. La unión fue especial desde el primer día que se vieron”.  Bernal habla y, en sus palabras, se vislumbra a cada instante lo importante que fue el apoyo de Delgado para salir adelante: “Fran fue uno de mis pilares en las situaciones más duras. Sentí un alivio muy grande cuando empezó a hacer declaraciones a los medios sobre la relación que nos unía y de cómo se dieron los hechos. Porque hablaba una persona que me conocía y era protagonista directo de la historia. Estoy orgullosa del  padre que tiene mi hijo. Se comunica con Ian todos los días. Si bien no hay un régimen de visitas, lo ve seguido cada vez que nos organizamos con los horarios. Una noche le regaló una sorpresa al gordito muy linda: como a Ian le encantan los globos, Fran me llamó por teléfono y dijo que me acerque a la puerta de mi casa. Y mientras lo dejé hablando con el nene por el celular, fui  y vi que le había dejado atados en el picaporte un montón de globos de colores. Ian estaba feliz cuando los vio”. Francisco la escucha y no puede evitar el brillo de sus ojos. También su emoción es indisimulable cuando se refiere a ese niño —según sus palabras— ‘medio demonio de Tasmania como el personaje de Disney’: “Ian es un sol extremadamente inquieto y alegre. Es un nene sensible, dulce y principalmente feliz gracias a su madre. Cuando me dicen que se parece a mí, me halagan porque es hermoso. Físicamente no lo veo tan parecido. Sí tiene algunos gestos míos, en especial cuando sonríe o camina. Antes me decía ‘Fran’ y hace una semana me empezó a decir ‘Papi’ ya que varias veces se me escapó decirle ‘hijo’. Me emociona escucharlo porque pensé que esa parte iba a ser más tortuosa. Y todo se dio naturalmente. Los niños son muy despiertos”. Delgado hace una pausa e inmediatamente comparte todo lo que hacen juntos: “Jugamos al fútbol, vamos de paseo en el auto escuchando música o caminamos por Palermo. El día que ‘Gise’ se estaba preparando para la semifinal de Showmatch, estuvimos solos toda la tarde, no quería ir con otra persona. Me pedía que lo llevara en brazos a cada lugar”.

Francisco y Gisela se conocieron en 2006 a través de Virginia Gallardo, quien oficio de celestina. La química fue tan fuerte que, con el tiempo, se transformó en una amistad con derecho a roce. Y si bien nunca llegaron a ser novios, ambos coinciden en que el afecto por el otro nunca se perdió y que en el futuro todo puede suceder: “Dejamos que el presente fluya, que la vida nos sorprenda como lo hizo al darnos un bombonazo de hijo. Más allá de que hoy centramos nuestras energías en la crianza de Ian, ninguno de los dos cierra las puertas para darse una nueva oportunidad. Ahora debutamos el 25 de enero en el teatro Premier con ‘El champán las pone mimosas’ de la mano de Gustavo Sofovich. Al estar más tiempo juntos, uno no sabe lo que puede pasar entre nosotros. Somos dos papás felices que conformaron una familia con mucho amor. Y cuando hay amor, todo es posible”.

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