jueves 25 de febrero de 2021
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ACTUALIDAD | 03-05-2016 11:22

Yanina Latorre presenta a su hija

“A Lola le gustaría ir al Bailando, pero Diego me mata”. Galería de fotos

El vínculo madre e hija es a prueba de todo. Ni el tiempo, ni la distancia pueden romperlo. Los nueve meses de embarazo son mágicos, al igual que los primeros pasos, palabras y abrazos que la llegada de un nuevo integrante trae a la familia. Ver crecer a su hija es para una madre el mayor regalo, más cuando se trata de la llegada de los quince años, edad en la que aquella inocente niña comienza a transformarse, de a poco, en una mujer. Para Yanina Latorre ver la felicidad de Lola al celebrar su cumpleaños, el sábado 23 de abril, la llenó de nostalgia y orgullo ante este nuevo paso en el crecimiento de su heredera.

"Tenemos un muy buen vínculo, pero la fiesta nos unió mucho más. Soy una mamá medio loca, canchera, divertida, pero siempre ubicando mi lugar de madre. Hace un año que estábamos eligiendo cosas para el festejo. Yo la acompañé a los backs de fotos y a los ensayos. Hicimos todo juntas. Fuimos las dos solas a Nueva York a comprar los vestidos que usó y los regalitos para cada una de las invitadas. Fue un viaje re lindo. Casi como una despedida madre e hija, porque entiendo que en el futuro ella va a querer viajar sola con sus amigas, cosa que me parece perfecto", dice.

Recordando cada momento de aquella tan soñada fiesta, Yanina y Lola realizaron una producción exclusiva con CARAS, en el salón “La Herencia”, ubicado en Pilar, luciendo los mismos vestidos de la inolvidable velada. "Me encanta este lugar. La noche de la fiesta de Lola me hizo acordar al día del nacimiento. Después de nueve meses con el bebé en la panza, deseas que salga, pero también querés que siga adentro porque está bueno estar embarazada. Lo mismo sentí con la fiesta y con este lugar. Es lindo poder estar acá de vuelta. Amo este lugar. Es mágico", asegura.

Para Yanina y el ex futbolista Diego Latorre, ver crecer a su hija los llena de emoción, y durante la fiesta no pudieron ocultar las lágrimas al verla tan grande y feliz. "Lola no estuvo en la recepción y era muy esperada. Ella quiso hacer algo para sus amigos y respetamos eso. Es la única  vez en su vida que ella eligió todo: la ropa, la comida, los invitados. La próxima seguramente va estar casada, de novia o con hijos. Después uno tiene que estar, como yo ahora, conciliando para que todos queden contentos. Cuando la vimos entrar bailando, con Diego lloramos un montón. Estábamos como en el parto, los dos de la mano", confiesa.

Tras 22 años de casados, la panelista de “Los Ángeles de la Mañana” y el eximio comentarista de fútbol formaron una sólida familia junto a sus hijos, Lola y Dieguito. Para la mayor del clan, pasar tiempo en familia es una de sus prioridades. "Me gusta mucho estar en casa con mis papás y mi hermano. Salir a comer los cuatro juntos y compartir todo. A la noche con Dieguito nos tiramos en la cama de mamá y papá para charlar antes de acostarnos. Se que al ir creciendo la relación con tu familia cambia, pero me encanta poder pasar el tiempo con ellos. Viajar, que es lo que más nos gusta a los cuatro, nos permite estar juntos todo el día y la pasamos re bien", dice Lola.

Gracias a su porte de modelo, la joven se lleva todas las miradas donde quiera que vaya, y el día de su fiesta no fue la excepción. Eligió tres conjuntos súper sexys comprados en los Estados Unidos y que contaban con la aprobación de sus padres. "El vestido negro lo compré en Miami con papá. Cuando me lo vio puesto le re gustó. Todo lo que usé en la fiesta lo había visto antes, salvo el mono colorado corto, que era con el que por ahí se ponía más celoso. La verdad es que no puedo quejarme porque él me da todos los gustos y no me dice que no a nada. Se banca todo siempre, es un santo. Es el mejor papá del mundo", asegura.

Mientras que para Diego, Lola es reina de la casa, Yanina tiene locura con Dieguito. "Es el bebé, tiene 12 años y odia que le diga que todavía lo tengo de novio. Aún hoy sigue bajo mi ala... (Risas). A Lola le da celos a veces. Dice que yo muero por su hermano. Pero más allá de las bromas que nos hacemos, nos llevamos re bien los tres. Mis hijos son lo mejor que hice en la vida", se sincera.

Madre e hija llevan un vínculo excelente y, más allá del parecido físico con su padre, la joven tiene un carácter y forma de ser similar a la de Yanina. A pesar de su corta edad, no teme decir lo que piensa y sueña con triunfar por sí misma. "Me encanta hacer fotos, maquillarme y posar. Cuando lo hago lo disfruto. Amo el modelaje. Tomo clases de canto, baile y teatro. Suelo no tener filtro, como mamá, entonces cuando actúo hago que mis personajes hablen por mí y digan lo que pienso", confiesa. ¿Y el 'Bailando'? Lola mira a Yanina y consiente la pronta respuesta materna: "A ella le encantaría, pero el padre me mata".

La familia no sólo comparte viajes y anécdotas, sino también la pasión por el deporte. Las mujeres de la casa aman el running, mientras que los hombres prefieren el fútbol. "Juego al hockey. Me encanta hacer deporte. Ahora por una cuestión de tiempo tuve que dejarlo pero me encanta. Disfruto mucho las clases de Educación Física en el colegio, sobre todo el atletismo", asegura la joven.

Mientras ultiman los detalles para el viaje que les espera por Milán y Roma para ver la final de la Champions League, y reencontrarse allí con Diego, que viajó a Europa para cubrir la definición del torneo para la cadena Fox Sports, Yanina y Lola recuerdan las dos semanas que vivieron juntas en febrero, cuando visitaron Nueva York. "Los días fueron re divertidos. A las dos nos gustan mucho el teatro, así es que vimos muchísimas obras; y compartimos almuerzos y cenas. Lola tiene una gran personalidad y sabe lo que quiere. Nos tomamos diez días allá para ver las cosas de la fiesta pero al final terminamos paseando porque los vestidos y los zapatos los compramos los dos primeros días. Nos quedó una semana entera para disfrutar. Hicimos shopping y les compramos cosas al hermano y al padre, para que no se enojaran (Risas). La pasamos re bien y disfrutamos cada momento del viaje. En el día a día, entre mi laburo y los compromisos de Lola (el colegio, canto, baile, teatro y sus amigas) a veces terminamos compartiendo menos de tres horas. Allá la tuve conmigo todo el día. Estar las dos solas las 24 horas fue lo mejor de todo el viaje", concluye.

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